MIÉRCOLES, 27 de febrero (HealthDay News) -- Si su corazón no late correctamente, le pueden implantar un marcapasos electrónico y vivir feliz a partir a partir ese momento, o al menos hasta que se deteriore y haya que cambiarlo por otro.

Ahora, los resultados de un estudio con animales se suman a las evidencias ya existentes de que las personas quizá puedan, algún día, disponer de una alternativa a tener que vivir con un aparato electrónico implantado en su pecho: la terapia genética.

La investigación, publicada recientemente en la revista Journal of the American College of Cardiology, es preliminar y se realizó solo con perros con problemas cardiacos. Es demasiado pronto para saber si una estrategia similar funcionaría en los seres humanos, cuánto tiempo duraría y si se podrían tolerar los efectos secundarios.

"No es algo que yo esperaría que fuera a funcionar a corto plazo", comentó Matteo Vatta, director de la sección de genética cardiovascular en la Universidad de Indiana, que coescribió un comentario sobre los hallazgos. Aun así, añadió, "no es imposible pensar en un marcapasos biológico".

Pero, ¿qué hay de malo con los marcapasos tradicionales, que han sido usados durante décadas y ahora a menudo van acompañados de desfibriladores para dar una descarga al corazón para que vuelva a tener un ritmo constante si es necesario? Pueden tener efectos secundarios, afirmó Vatta, y requieren una cirugía que podría traer complicaciones.

En el nuevo estudio, los investigadores indujeron problemas cardiacos a 24 perros, les implantaron marcapasos electrónicos y les inyectaron luego un virus portador de los genes en el corazón. Los investigadores hallaron que los corazones de algunos de los perros podían latir adecuadamente sin necesidad de que el marcapasos actuara.

El Dr. Steven Pogwizd, profesor de investigación sobre arritmia cardiaca en la Universidad de Alabama en Birmingham, dijo que los hallazgos del estudio son prometedores.

"En última instancia, el objetivo de un marcapasos es replicar la activación eléctrica normal del corazón de forma tan parecida como sea posible, y este enfoque tiene el potencial de lograrlo", afirmó Pogwizd.

Vatta afirmó que el estudio es prometedor porque el enfoque de la terapia genética permite al corazón latir con una frecuencia más normal que cuando lo hace con un marcapasos electrónico.

Además, añadió, muestra que tener como objetivo el sistema electrónico del corazón, en lugar del músculo cardiaco, es posible. Esto puede ayudar a mostrar a los investigadores el camino a seguir de la terapia genética en el futuro, aseguró.

Pero hay dificultades, señaló Vatta. Por un lado, un marcapasos basado en los genes tendría que funcionar mejor que los marcapasos electrónicos existentes, que cuentan con "una larga trayectoria y un perfil bien considerado en cuanto a su seguridad y duración", afirmó. Por otro lado, los marcapasos electrónicos pueden controlar las cámaras altas y bajas del corazón; los marcapasos basados en los genes no pueden hacer eso, comentó.

"Tampoco está claro de qué manera los marcapasos biológicos podrán conseguir la sofisticada capacidad de programación con la que cuentan los actuales marcapasos electrónicos", señaló Vatta.

De momento, aseguró Pogwizd, es necesario que se investiguen más a fondo ciertos problemas, como la efectividad, la seguridad y la duración. Aun así, el enfoque genético crea la posibilidad de un tratamiento que podría reemplazar a los marcapasos electrónicos o usarse como un tratamiento híbrido junto con ellos, afirmó.

Más información

Para más información sobre los marcapasos, visite la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2013, HealthDay