image for chemotherapy article Los medicamentos quimioterapéuticos pueden causar algunos efectos secundarios que provocan dolor. Los medicamentos pueden dañar nervios, lo que genera ardor, entumecimiento, hormigueo y dolor punzante, con mayor frecuencia en los dedos de las manos o de los pies. Algunos medicamentos también pueden causar llagas en la boca, dolores de cabeza, dolores musculares y dolores de estómago.

No todas las personas con cáncer o quienes reciben quimioterapia experimentan dolor proveniente de la enfermedad o su tratamiento. Pero si usted lo experimenta, se puede aliviar. En primer lugar, lleve un registro diario del dolor. Lo ayudará a que usted y su familia detecten patrones de dolor, o posiblemente desencadenantes que se pueden evitar. Hable con sus familiares y amigos, de modo que puedan describir el dolor si usted no está en condiciones de hacerlo. Manténgase en contacto con los integrantes del equipo que lo atiende. Su equipo debe incluir médicos, enfermeras, farmacéuticos y otros profesionales de la salud que pueden ayudarlo con el dolor.

Cuando tenga dolor, tome nota de lo siguiente:

  • Dónde siente el dolor
  • Cómo es el dolor: agudo, leve, punzante, constante
  • Intensidad del dolor
  • Duración del dolor
  • Qué cosas alivian el dolor
  • Qué cosas agravan el dolor
  • Qué medicamentos toma para el dolor y cuánto lo alivian

Es útil usar una escala de dolor para describir la intensidad del dolor que siente. Trate de asignar un puntaje de 0 a 10 al nivel del dolor. Si no tiene dolor, asigne 0. A medida que aumenta el número significa que el dolor es más fuerte. Un 10 significa que el dolor no puede ser peor. Tal vez prefiera usar su propia escala de dolor con valores de 0 a 5 o, incluso, de 0 a 100. Asegúrese de que otras personas conozcan qué escala de dolor está utilizando y use siempre la misma escala, por ejemplo, “Mi dolor es de 7 en una escala de 0 a 10”.

Cómo prevenir y tratar el dolor

El objetivo de controlar el dolor es evitar el dolor que se puede prevenir y tratar el dolor que no se puede. Esto generalmente se logra mediante la adopción de una combinación de analgésicos de acción rápida y prolongada con una variedad de coanalgésicos (medicamentos que se han utilizado tradicionalmente para condiciones diferentes al dolor, pero que han resultado ser eficaces para controlarlo). Por ejemplo, la gabapentina es un medicamento anticonvulsivo que se ha utilizado con eficacia en el tratamiento de neuropatías inducidas por el cáncer.

  • Si usted tiene un dolor persistente o crónico, tome el analgésico en un horario regular (indicado por el reloj) de la manera que se prescribe.
  • No se saltee dosis del analgésico programado. El dolor es más difícil de controlar si espera a tomar analgésicos solamente cuando siente dolor.
  • Además de tomar analgésicos, trate de hacer ejercicios de relajación. Esto puede ayudar a relajar la tensión, atenuar la ansiedad y controlar el dolor.
  • Consulte a su médico sobre los tratamientos alternativos para el dolor causado por el cáncer. Por ejemplo, la acupuntura puede ser eficaz para aliviar el dolor.
  • Algunas personas con dolor crónico o persistente que generalmente se controla con medicamentos pueden tener dolor disruptivo. Esto se produce cuando el dolor moderado a grave “irrumpe” o se siente durante un lapso breve. Puede estar relacionado con el movimiento o producirse al final del intervalo de dosificación. Si experimenta este dolor, tome medicamentos de acción rápida prescritos por su médico. No espere a que el dolor empeore. En ese caso, puede ser más difícil controlarlo.

Además, los opiáceos pueden causar estreñimiento. Recuerde beber abundante cantidad de agua durante el día y consumir alimentos con alto contenido de fibra, como frutas, verduras y granos enteros. Si tiene problemas, el médico puede recomendarle suplementos de fibras, ablandadores de material fecal o laxantes.

Existen muchos medicamentos y métodos diferentes para controlar el dolor causado por el cáncer. Debe esperar que el médico procure toda la información y recursos necesarios para que se sienta lo más cómodo posible. Si siente dolor y el médico agotó todas las sugerencias, pida ver a un especialista en dolor o que su médico consulte a un especialista en dolor. Un especialista en dolor puede ser un oncólogo, un anestesiólogo, un neurólogo, un neurocirujano u otro médico, enfermera o farmacéutico. Muchos centros oncológicos cuentan con especialistas en dolor en el plantel.