Mientras estaba embarazada, soñaba con los momentos especiales que íbamos a compartir mi hija y yo cuando fuera una niña pequeña. Me imaginada grupos de juego, clases de música y tal vez actividades artísticas y artesanales acordes con su edad. Nunca consideré el tema de su sexualidad. Como muchas personas pensé que los padres no teníamos que preocuparnos por ese tema hasta que los niños se acercaran a la adolescencia.

No es verdad. El otro día estábamos golpeando alegremente una conga en la clase de ritmo cuando un pequeño que estaba al lado de nosotras comenzó a tocarse. Su madre estaba muy avergonzada y rápidamente lo distrajo con un platillo gigante. Me pregunté si yo hubiera manejado la misma situación con tanta gracia. Después de todo el tema de que los niños pequeños se toquen nunca fue mencionado en ninguno de los libros para padres que leí.

Cómo manejarlo con gracia

Brette dice que sus dos hijos tenían algún tipo de conducta autoestimuladora cuando eran pequeños. Ella creía que la mejor manera de manejar la situación era hablar de los nombres adecuados para los genitales y “simplemente dejarlos hacer”.

Ese era exactamente el enfoque correcto. Los padres y los hijos deben hablar sobre situaciones difíciles de un modo honesto y calmado. Esto comienza en la infancia y rinde sus frutos en los años de la adolescencia.

La exploración es una conducta perfectamente normal en los niños. Si bien puede resultar alarmante es mejor evitar enviar el mensaje de que esta exploración normal es sucia o dañina. Los niños pueden tomar ejemplo de la conducta de sus padres y los ejemplos silenciosos son a veces los más importantes. Con el transcurso del tiempo esto puede tener un efecto perjudicial en el niño.

Es importante esforzarse por llegar a un equilibrio en conductas de este tipo. Usted no querrá avergonzar a su hijo, especialmente frente a otras personas. La mayor parte del tiempo una simple distracción ayudará a poner fin a la conducta.

Los aspectos sociales

La autoestimulación comienza en la infancia. Los niños pasan por diferentes etapas en diferentes edades. Los padres deben comprender que el juego con los genitales en público suele ser una indicación de que su hijo aún no está socializado y que los padres pueden tener una simple charla acerca de las conductas privadas para darle fin a las exhibiciones en público.

Un estudio en la revista Pediatrics indicó que es muy común en los niños de dos a cinco años que tengan conductas sexuales frecuentes como la autoestimulación. Después de esa edad este tipo de conducta disminuye dramáticamente.

Tómese el tiempo de educar a sus hijos respecto de tocarse, hacer insinuaciones sexuales y hacer bromas escatológicas. Puede insumir mucho tiempo pero los padres lograrán mejores resultados mediante un enfoque paciente y neutral.

Algunas cosas para recordar

Los expertos ofrecen los siguientes consejos:

  • Relájese: recuerde que esto es normal. Se estima que la mitad de los niños y un tercio de las niñas se tocan en forma periódica cuando son pequeños y que todos los niños han estimulado sus genitales al llegar a su primer cumpleaños.
  • Distraiga al niño, no reaccione exageradamente: los expertos coinciden en que la mejor reacción es ninguna reacción, pero si usted cree que debe intervenir, trate de distraer al niño con su juguete favorito u otro objeto que requiera el uso de las manos.
  • Presente el concepto de privacidad: este es un buen momento para presentar el concepto de lo público en oposición a lo privado. Explique a su hijo que algunas cosas son privadas y que es mejor hacerlas en el dormitorio que en el grupo de juego.
  • Reconozca la causa: es muy común que los niños se autoestimulen cuando están cansados o cuando sus genitales son accesibles libremente, como en el baño o al cambiarles los pañales. Simplemente ignorar la conducta en estos momentos es probablemente la solución más sencilla; reconozca que probablemente esto no es más que una cuestión de comodidad o simple experimentación.