La sala de partos austera y los anestésicos fuertes son parte del pasado. Ahora los padres tienen más opciones que nunca con respecto al entorno en el que quieren que nazcan sus hijos.

Con la creciente apertura del personal médico a las terapias alternativas y complementarias, ahora frecuentemente llamadas “medicina integrativa”, las futuras madres investigan y eligen nuevas opciones para dar a luz a sus hijos. Como resultado, los padres tienen más opciones que nunca con respecto al parto.

Una ayuda para las madres

Una doula o asistente de parto es una mujer profesional (o a veces un hombre) que los padres contratan de forma privada para que los asista durante el nacimiento del niño. Una doula apoya y da instrucciones a la madre durante el trabajo de parto. La doula no reemplaza a la pareja y, lo que es más importante, no forma parte del equipo sanitario. La doula solo está presente para asistir a la madre durante el trabajo de parto. En general, tienen capacitación y experiencia en partos, por lo que pueden cumplir ciertas funciones del padre cuando este no está presente. Sin embargo, las doulas pueden ser un recurso para cualquier madre; muchos contratan doulas incluso si el padre está presente.

Dado que es probable que los médicos no hayan trabajado nunca con una asistente de parto, la mayoría de las doulas acompañan a las madres a una consulta prenatal para conocer al médico antes del gran día. Una vez que los miembros del personal médico saben que la doula está allí como apoyo y no para reemplazarlos o interferir con ellos, es probable que le den la bienvenida a este miembro adicional del equipo.

Las doulas pueden trabajar durante varias semanas antes del parto para ayudar a las madres ansiosas y responder preguntas. También pueden ser útiles una vez que la madre y el lactante regresan al hogar. Ayudan a las madres con la alimentación, la recuperación y la asistencia del recién nacido. Después del parto, la doula ayuda con la transición que experimenta la familia con la llegada del nuevo bebé al hogar.

Estudios que respaldan la función de las doulas

Existen estudios que demuestran que las doulas tienen efectos médicos positivos para la madre y el bebé. Un estudio publicado en el British Medical Journal sugiere que las doulas ayudan a reducir el número de cesáreas y la duración del trabajo de parto, así como la tasa de ingreso de lactantes a la unidad de cuidados intensivos.

Una publicación descubrió que el apoyo permanente de una doula reduce la ansiedad, la duración del trabajo de parto, la necesidad de partos por cesárea y otras formas de parto asistido, así como las tasas de depresión posparto.

Cuanto más húmedo, mejor

El agua puede aliviar los dolores, reducir la tensión y hacernos flotar hasta alcanzar un estado de plenitud. Por ello, es lógico que las madres que dan a luz a sus hijos en una bañera de parto sientan menos dolor y estén más relajadas.

Estos beneficios también se transmiten al lactante. Los partos en el agua se consideran seguros, pero no hay evidencia que señale que sean mejores que un parto convencional. Los beneficios de un parto en el agua pueden incluir lo siguiente:

  • Menos malestar: en el agua, la madre puede adoptar cualquier posición que le resulte cómoda. Esto puede facilitar el parto.
  • Menos trauma: quienes proponen los partos en el agua también creen que este método es menos traumático para el bebé.
  • Transición más tranquila: la transición más fácil se debe, por un lado, al estado de relajación de la madre y, por el otro, a los efectos aislantes del agua. El entorno acuático es similar al útero. Esto ayuda a amortiguar el sonido e impedir la luz fuerte, lo que mantiene cómodo al bebé.
Precauciones con respecto al parto en el agua

A pesar de su creciente popularidad, el Congreso Estadounidense de Ginecología y Obstetricia (ACOG) y la Academia Estadounidense de Pediatría no avalan el parto en el agua. La preocupación de estos grupos es que, si el bebé comienza a respirar debajo del agua, el agua sucia puede causar una infección. Dado que no hay estudios suficientes que demuestren los beneficios específicos de los partos en el agua, ambos grupos creen que se debe seguir investigando para poder avalarlos.

Dolor, dolor, aléjate

Lo malo es que el trabajo de parto probablemente duela. Lo bueno es que existen muchas opciones que no son farmacéuticas para lidiar con el malestar.

Técnicas de relajación

El primer paso para el manejo del dolor es la relajación. Cuanto más tensa esté, mayor es la sensación de dolor.

La relajación comienza con el entorno. Incluso en el hospital, puede atenuar las luces, escuchar música suave, encender velas o usar aromaterapia para crear una sensación de seguridad. La aromaterapia puede reducir la percepción del dolor del trabajo de parto. Otras técnicas de relajación incluyen masajes, duchas y baños.

La mente es una de las herramientas más eficaces que existen para combatir el dolor. El hipnotismo, la visualización y la imaginación son métodos que usan las madres para aliviar el dolor, y existe cierta evidencia científica que avala su uso.

Remedios alternativos

Se estudia la digitopuntura y la acupuntura como tratamientos naturales para reducir el dolor del parto. Cada uno de estos métodos puede ofrecer algunos beneficios, pero se debe seguir investigando.

Si bien las hojas de frambuesa se usan tradicionalmente durante el embarazo y el parto, un ensayo de doble ciego controlado por placebo que evaluó los efectos de las hojas de frambuesa en 192 mujeres embarazadas no encontró beneficios.

Las parteras a veces recomiendan la hierba medicinal cohosh azul, pero esta es tóxica y no se debe usar.

A su manera

Cuando planifique el nacimiento del bebé, investigue las opciones y sea realista con respecto a su personalidad y sus deseos. Trabaje con el médico o la partera con anticipación y consulte las políticas del hospital o el centro de maternidad que eligió. Por ejemplo, es probable que algunos centros solo permitan familiares en la sala de partos o tengan políticas que prohíban las velas u otro tipo de llamas al descubierto. Sea flexible, incluso los planes mejor organizados pueden salir mal. Después de todo, los bebés tienen sus propias ideas de cómo deben suceder las cosas.