¿Para qué luchar? ¿Es tan importante el sueño?

sleeping child El desarrollo saludable de un niño requiere descanso suficiente. Por lo tanto, cuando un niño pequeño no puede dormirse a una hora apropiada, sufren tanto los padres y como el niño.

Si bien los estudios de observación no permiten establecer si la mala calidad de sueño es una causa o un resultado de la depresión y la baja autoestima, otros investigadores han relacionado la falta de sueño en niños pequeños con una serie de complicaciones diurnas. Estas incluyen hiperactividad, problemas de conducta, dificultad para aprender y la condición más temida por todos los padres: el niño malhumorado. La alteración del sueño y los trastornos de conducta infantiles probablemente estén relacionados, aunque generalmente no es posible decir con precisión qué causa qué.

Aprovechamiento del tiempo de transición

child in bath En el mundo moderno, ambos padres trabajan, así que toda la casa se levanta temprano. Esto hace que ser estricto sobre la hora de ir a dormir cobre mucha más importancia. Desafortunadamente, muchos padres descubren que lograr que el niño se vaya a dormir es la parte más difícil del día. Para superarlo, pueden crear una rutina asociada con la hora de ir a dormir. Sea tan uniforme como se pueda y comience la rutina a la misma hora todas las noches.

Una técnica útil recomendada por los expertos es utilizar eficazmente el "tiempo de transición", que se encuentra entre las actividades normales de la tarde y la hora de dormir. Las actividades tranquilas tales como contar un cuento antes de ir a dormir, rezar oraciones, cantar, tomar un baño caliente, recibir un abrazo y charlar tranquilamente son adecuadas para el tiempo de transición. Muchos niños tienen un osito de peluche favorito o un juguete que asocian con el ir a la cama cada noche. Una vez que establezca la rutina, su hijo hará la conexión entre tiempo tranquilo y la hora de ir a dormir. Durante la transición, evite actividades que estimulen a su hijo. Estas incluyen luchar, hacer alboroto o ver programas excitantes de televisión.

Asegúrese de que su hijo tenga suficiente actividad física durante el día. Trate de hacer sesenta minutos de ejercicios al día. La actividad reducirá el estrés e inducirá la fatiga y la relajación. Su hijo quizás anhele ir a dormir de noche.

No se convierta en un asistente del sueño

La cantidad de sueño que necesita un niño puede variar según el niño. Entonces, depende de los padres determinar la cantidad exacta de descanso que necesitan sus hijos. En promedio, los niños de seis a nueve años pueden precisar alrededor de 10 horas de sueño durante la noche, mientras que los niños de 10 a 12 años necesitan un poco más de nueve horas. Cuanto más temprano en la vida establezca la rutina, mejor. De hecho, puede comenzar las rutinas de ir a dormir durante la infancia.

Intente evitar quedarse con su hijo hasta que se quede dormido. Puede llevar a un hábito que es difícil de romper porque su hijo esperará que continúe. Además, puede inhibir la capacidad de quedarse dormido cuando está solo. En cambio, considérese un ayudante que prepara el estado de ánimo para una buena noche de sueño. La transición será difícil, pero hay formas de hacer más fácil la nueva rutina. Recuerde darle tiempo y permanecer paciente.

La American Academy of Pediatrics recomienda esperar unos minutos cuando el niño lo llama desde la cama. La idea es dar a su hijo la oportunidad de quedarse dormido por su cuenta entre llamadas. Si vuelve a llamar, deténgase cada vez más lejos de la puerta cada vez que se acerca a la habitación de su hijo. Si es posible, evite entrar en la habitación. Si tiene que entrar, no encienda las luces ni comience conversaciones o juegos. Cada vez que lo llame, recuerde a su hijo que es hora de ir a dormir.

Lleve un diario del sueño

Tener problemas para dormir es común. Si cree que su niño puede tener problemas de sueño, intente llevar un diario del sueño. Registre horas de ir a dormir, tiempos de estar despierto, razones por las que se levanta de noche, cuánto se mantiene despierto el niño y cuánto tardaron en volver a dormir. Quizás vea que se desarrolla un patrón con el que puede ayudar a hablar los problemas con su hijo y darle seguridad. También puede ser útil registrar cambios o hechos estresantes en su vida diaria.

El diario puede ayudar a revelar trastornos de sueño, como apnea del sueño, terrores nocturnos, pesadillas o sonambulismo . Escribir incidentes específicos los ayudará al pediatra y a usted. Aunque los terrores nocturnos tienden a desaparecer por sí mismos, la apnea del sueño requiere tratamiento.

Hay varias opciones de tratamiento que ayudarán a que su hijo tenga una mejor experiencia de sueño. Esto puede reducir otros problemas que su hijo tenga durante el día.

En la mayoría de los casos, tener una rutina establecida cada noche es la clave para ayudar a que su hijo pueda dormir durante la noche por su cuenta. Si el problema persiste, considere hablar con el pediatra para obtener un consejo.