Cuarenta años después de sobrevivir a un ataque de poliomielitis (polio), Michael B. de 53 años, comenzó a experimentar una serie de síntomas incómodos, atemorizantes y debilitantes. Comenzó con una sensación general de fatiga que aplastaba los huesos, y pronto siguió con dolor articular y debilidad muscular. Finalmente, cuando el dolor y el cansancio se tornaron agobiantes, acudió al médico, quien le diagnosticó síndrome post-polio (SPP).

Una enfermedad debilitante

"La polio era el terror del verano en Estados Unidos", señala la Dra. Nancy Frick, una sobreviviente de polio y experta en los efectos psicológicos a largo plazo de la polio infantil. La epidemia de verano de la polio invadió el mundo industrial occidental durante las décadas de 1940 y 1950 hasta el desarrollo de las vacunas Salk (1955) y Sabin (1961) .

La poliomielitis, también conocida como parálisis infantil, es una enfermedad infecciosa causada por un virus que entra al tracto gastrointestinal, después al torrente sanguíneo y finalmente al sistema nervioso central. Los nervios infectados en el cerebro y la columna vertebral dejan de funcionar normalmente, lo cual conlleva a debilidad o parálisis de los músculos en los brazos, piernas, pecho, diafragma y garganta.

Hasta el 90% de los nervios motrices se ven afectados por el virus de polio y al menos el 50% mueren. De acuerdo con Alan J. McComas, MD, un neurólogo canadiense en McMaster University en Hamilton, Ontario, las células nerviosas sanas restantes envían "brotes" para reconectar las fibras musculares que quedaron huérfanas cuando sus neuronas motrices murieron.

Repercusiones a largo plazo

Treinta o más años después de la lesión inicial, los nervios que enviar esos brotes (los cuales han llevado hasta 500 veces más de su carga de trabajo normal) comienzan a sufrir de uso excesivo. Los nervios usados excesivamente (junto con las articulaciones demasiado trabajadas que duelen y punzan después de décadas de hacer demasiado trabajo con muy poco apoyo muscular) conforman el síndrome conocido como síndrome post-polio (SPP). Los síntomas del SPP incluyen:

  • Fatiga generalizada
  • Debilidad muscular
  • Atrofia o desgaste muscular
  • Dolor articular
  • Intolerancia al frío
  • Problemas de deglución y respiración
  • Trastornos del sueño

Un síntoma común del SPP es la fatiga. El Dr. Richard L. Bruno, director del Post-Polio Institute de Englewood Hospital and Medical Center en Englewood, New Jersey, explica que "la fatiga del cerebro, incapacidad de los sobrevivientes de la polio para concentrarse y mantenerse despiertos a medida que avanza el día, está asociada con una marcada reducción en la hormona que activa el cerebro, ACTH. Las imágenes por resonancia magnética revelan daño en las neuronas del tronco encefálico responsables de activar el cerebro". Parece que los sobrevivientes de polio sufren de una capacidad dañada para producir dopamina: un químico cerebral necesario para el óptimo funcionamiento del sistema nervioso.

De acuerdo con los doctores Frick y Bruno, algunos síntomas psicológicos, como estrés crónico, ansiedad, depresión, y conducta compulsiva y tipo A, también son evidentes en los sobrevivientes de polio.

Vivir con SPP

Los sobrevivientes de polio necesitan calmarse para permitir que las neuronas, articulaciones y músculos dañados descansen. El control del SPP incluye medidas para controlar y aliviar los síntomas existentes.

Conservar la energía

Las técnicas de conservación de energía que pueden conducir a una notoria reducción en la fatiga, debilidad y dolor incluyen:

  • Períodos de descanso
  • Terapias de control de estrés y de relajación
  • Mantenimiento de un peso saludable
  • Uso de equipo adaptativo (férulas, refuerzos)
  • Evitar el ejercicio agotador o las actividades físicamente demandantes

Sin embargo, mantenerse activo sigue siendo importante. Los ejercicios de fortalecimiento que no causan fatiga y estrés excesivo en las articulaciones pueden ser de utilidad. Podrían recomendarse sencillos ejercicios de elongación y fortalecimiento.

Aliviar el dolor

La fisioterapia (aplicaciones de hielo, calor y ultrasonido) podría reducir el dolor articular y muscular. El acetaminofeno y otros medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINES) ayudan a reducir el dolor muscular y articular. También existen otros fármacos que los médicos están estudiando.

La inmunoglobulina intravenosa, una solución de anticuerpos concentrados, trata los mediadores inflamatorios presentes en los pacientes con síndrome post-polio y puede ser útil en algunos pacientes para mejorar su calidad de vida. No obstante, las evidencias respecto de si mejora la fuerza muscular y el dolor son variadas.

Respiración y deglución

A los pacientes con dificultades de respiración o deglución les pueden resultar útiles los tratamientos respiratorios, la modificación de la dieta y la instrucción en técnicas de deglución.

¿Cómo sabe si padece SPP?

Es difícil diagnosticar SPP debido a que no hay exámenes definitivos y los síntomas típicos de SPP también podrían ser a causa de muchas otras enfermedades, incluidas:

Como resultado, el diagnóstico de SPP es un diagnóstico de exclusión, lo cual significa que un médico solo puede diagnosticar SPP al eliminar estas otras posibles causas de los síntomas. En general, un médico podría sospechar de SPP en un sobreviviente de polio si la persona padece una nueva debilidad muscular, fatiga generalizada o muscular, o dolor en los músculos o articulaciones, y ha experimentado, al menos, 15 años de buena salud (es decir, las funciones musculares no se han deteriorado) desde la recuperación de la polio.

Incluso si se cumple con este criterio, su médico aún debe asegurarse de que sus síntomas no sean producto de otras afecciones médicas. La fibromialgia, un trastorno muscular-óseo que puede causar dolor generalizado y sensibilidad, así como fatiga, con frecuencia se observa en sobrevivientes de polio y muchas veces coexiste con el SPP. Si descubre que tiene otra afección que provoca síntomas similares al SPP, esto no descarta la posibilidad de que también pueda tener SPP.

Si tuvo polio, su deber es recibir una segunda opinión.