La vaginitis atrófica involucra enrojecimiento, comezón y sequedad de la vagina. Con el tiempo, puede encogerse y estrecharse la apertura de la cavidad vaginal y la vagina misma. Este problema sucede después de la
menopausia
en más del 75% de las mujeres y también puede producirse en algunas mujeres después del parto. Generalmente, la vaginitis atrófica se trata fácilmente, así que contacte a su médico si cree que puede tener este problema.
Los ovarios de una mujer producen estrógeno hasta la menopausia, la cual sucede aproximadamente a los 55 años de edad. Antes de la menopausia, el estrógeno en el torrente sanguíneo de una mujer ayuda a mantener saludable la piel de la vagina y estimula las secreciones vaginales. Después de la menopausia, cuando los ovarios dejan de producir estrógeno, las paredes de la vagina se adelgazan y se reducen las secreciones vaginales. Pueden sucederles cambios similares a algunas mujeres después del parto, pero en este caso, estos cambios son temporales y menos marcados.
Los siguientes factores incrementan sus probabilidades de tener vaginitis atrófica o tener síntomas más severos. Si tiene alguno de estos factores de riesgo, asegúrese de decírselo a su médico.
Los síntomas de vaginitis atrófica pueden variar de menores a severos. Éstos incluyen:
- Resequedad vaginal
- Comezón o ardor vaginal
- Dolor vaginal
- Problemas con la intimidad sexual debido a relaciones sexuales dolorosas
Su médico le preguntará acerca de sus síntomas y antecedentes clínicos, y le realizará una examinación física. Él lo puede canalizar con un médico que se especialice en salud reproductiva de la mujer (un ginecólogo). Las pruebas usadas para diagnosticar vaginitis atrófica incluyen:
- Una prueba del balance de ácido base (balance pH) de la vagina
- Un hisopado de una pequeña parte de la pared vaginal. Se recolectan las células y se analizan para determinar la presencia de estrógeno.
Consulte con el médico acerca del mejor plan de tratamiento para usted. Las opciones de tratamiento para la vaginitis atrófica incluyen:
- Terapia de estrógeno oral
- Cremas que contengan estrógeno o supositorios vaginales
Si está próxima a la menopausia, siga los siguientes pasos para ayudar a reducir sus probabilidades de tener vaginitis atrófica:
- Pregunte a su médico si la terapia de estrógeno está bien para usted.
- Permanezca sexualmente activa.
- Use un lubricante vaginal.
- Beba abundantes líquidos todos los días.
Último revisado noviembre 2012 por Andrea Chisholm, MD
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