El cerebelo se encuentra ubicado en la parte inferior del cerebro, hacia la parte posterior. Controla el movimiento corporal, el movimiento ocular y el equilibrio.
El accidente cerebrovascular (ACV) cerebeloso se produce cuando se interrumpe el suministro de sangre a esta área del cerebro. Sin el oxígeno y los nutrientes de la sangre, el tejido cerebral muere pronto. Esto tiene como resultado la pérdida de ciertas funciones. El
accidente cerebrovascular
es una condición grave. Requiere atención de urgencia.
Existen dos tipos principales de accidente cerebrovascular:
El ACV isquémico (el más común) se debe a una disminución repentina del flujo de sangre a una región del cerebro. Esta disminución puede deberse a:
- La formación de un coágulo en otra parte del cuerpo (por ejemplo, el corazón o el cuello) que se desprende y obstruye el flujo en un vaso sanguíneo que suministra sangre al cerebro (émbolo)
- La formación de un coágulo en una arteria que suministra sangre al cerebro (trombo)
- Un desgarro en una arteria que suministra sangre al cerebro (disección arterial)
El ACV hemorrágico se debe a la ruptura de un vaso sanguíneo, lo que ocasiona una hemorragia en el cerebro.
A continuación se enumeran algunos factores de riesgo que se pueden controlar o tratar.
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Algunas condiciones, como:
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Medicamentos (por ejemplo, uso prolongado de
anticonceptivos orales)
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Factores relacionados con el estilo de vida, tales como
tabaquismo, falta de actividad física, dieta rica en sodio
Los factores de riesgo que no se pueden controlar incluyen:
-
Antecedentes de ACV,
infarto de miocardio
u otra clase de enfermedad cardiovascular
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Antecedentes de
accidente isquémico transitorio
(AIT). En los AIT (ACV “pequeños”), los síntomas del ACV suelen resolverse en cuestión de minutos. Puede ser un indicio de un riesgo muy alto de padecer un ACV en el futuro.
- Edad: 60 años o más
- Familiares que hayan sufrido un ACV
- Género: masculino
- Raza: negra, asiática, hispánica
- Trastornos hematológicos que incrementan la coagulación
Los síntomas de los ACV cerebelosos se presentan de forma repentina y pueden incluir:
- Movimientos descoordinados de las extremidades o el tronco (ataxia)
- Dificultad para caminar, incluidos problemas de equilibrio
- Reflejos anormales
- Temblores
- Vértigo (sensación de movimiento o de girar cuando no se está en movimiento)
- Náuseas y vómitos
- Dolores de cabeza intensos
- Problemas del habla (por ejemplo, habla ininteligible) y dificultad para tragar
- Dificultades para sentir dolor y temperaturas
- Dificultad para oír
- Problemas de la vista (por ejemplo, movimiento rápido de los ojos, dificultad para controlar el movimiento de los ojos)
- Problemas en los ojos (pupilas contraídas, párpados caídos)
- Pérdida del conocimiento
Si usted o un conocido tienen alguno de estos síntomas,
llame al servicio de emergencias
de inmediato. Los ACV deben tratarse lo antes posible. El tejido cerebral muere rápidamente.
El médico realizará un diagnóstico tan pronto como sea posible de manera que pueda recibir el tratamiento adecuado. Las pruebas pueden incluir:
- Tomografía computarizada
(TC). Se trata de un tipo de radiografía que toma fotografías del cerebro mediante una computadora.
- Angiografía por TC. Se trata de una clase de TC que evalúa los vasos sanguíneos del cerebro y el cuello.
- Resonancia magnética
(RM). Se trata de una prueba que utiliza ondas magnéticas para tomar fotografías del cerebro.
- Angiografía por resonancia magnética (ARM). Se trata de un tipo de RM que examina los vasos sanguíneos del cerebro y el cuello.
-
Pruebas de la función cardíaca (por ejemplo,
electrocardiograma)
- Ecografía Doppler. Se trata de una prueba que utiliza ondas de sonido para examinar los vasos sanguíneos.
- Análisis de sangre
- Exámenes de la función renal
- Pruebas para revisar la capacidad para tragar
Se necesita tratamiento inmediato para:
- Disolver un coágulo (en el caso de ACV isquémicos)
- Detener una hemorragia (en el caso de ACV hemorrágicos)
En algunos casos, se administra
oxigenoterapia.
En el caso de un ACV isquémico, el médico puede indicar medicamentos para:
- Disolver coágulos y evitar su formación
- Fluidificar la sangre
- Controlar la presión arterial
- Reducir la inflamación cerebral
- Tratar una frecuencia cardíaca irregular
En el caso de un ACV hemorrágico, el médico puede indicar medicamentos para:
- Contrarrestar los medicamentos anticoagulantes que tome de manera regular
- Reducir la reacción del cerebro a las hemorragias
- Controlar la presión arterial
-
Prevenir
convulsiones
En el caso de un ACV isquémico, el médico puede practicar una cirugía para:
- Redirigir el suministro de sangre de manera que omita una arteria obstruida
- Extraer el coágulo o administrar medicamentos trombolíticos
-
Eliminar depósitos grasos de una arteria carótida (
endarterectomía carotídea)
-
Ensanchar una arteria carótida y mantenerla abierta (
angioplastia
y
colocación de stent)
En el caso de un ACV hemorrágico, el médico puede realizar lo siguiente:
-
Quitar una parte del cráneo para aliviar la presión sobre el cerebro (
craneotomía)
- Colocar una pinza o un pequeño espiral en un aneurisma para detener la hemorragia
Los programas de rehabilitación se centran en los siguientes puntos.
- Fisioterapia: para recuperar tanto movimiento como sea posible
- Terapia ocupacional: para ayudar con las tareas cotidianas y el cuidado personal
- Terapia del lenguaje: para mejorar la deglución y el habla
-
Psicoterapia: para mejorar el estado anímico y aliviar la
depresión
Para reducir las probabilidades de sufrir un ACV, tome las siguientes medidas:
- Haga ejercicio con regularidad.
-
Tenga una
alimentación saludable
que incluya frutas, verduras, cereales integrales y pescado.
- Mantenga un peso saludable.
-
Si bebe
alco, hágalo con moderación (1 a 2 bebidas al día).
-
Si fuma,
deje de hacerlo.
- Si tiene una condición crónica, (por ejemplo, hipertensión arterial o diabetes), realice el tratamiento adecuado.
-
Si el médico se lo recomienda, tome una
aspirina
de dosis baja a diario.
-
Si tiene riesgos de sufrir un ACV, hable con el médico acerca de tomar
estatinas.
Último revisado junio 2012 por Rimas Lukas, MD
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