Información proveniente del Women's Health Study, publicada en
Circulation
en 1998, indicó que las mujeres con la mayor parte de inflamación en su sangre tuvieron un riesgo siete veces mayor de sufrir
ataque cardiaco
o
apoplejía. Recientemente la investigación se ha extendido aún más. Por primera vez, actualmente investigadores de la Harvard Medical School han mostrado claramente que la inflamación podría provocar
presión arterial alta. Esto es un asunto importante, puesto que el padecimiento afligirá a nueve de cada diez estadounidenses durante el transcurso de sus vidas, sin embargo, científicos todavía no saben lo que la causa.
Investigadores de Brigham and Women's Hospital and Harvard Medical School, en Boston, Massachusetts, publicaron sus resultados el 10 de diciembre de 2003 en la edición del
Journal of the American Medical Association.
El investigador en jefe, el Dr. Howard Sesso, y sus colegas estudiaron a 21,000 mujeres profesionales de la salud mayores de 45 años de edad durante un periodo promedio de ocho años. Todas las mujeres participaron en el Women's Health Study más extenso quienes inicialmente no padecían presión arterial alta y otras enfermedades cardiovasculares.
Para cada mujer, el Dr. Sesso y sus colegas registraron un nivel sanguíneo inicial de proteína C-reactiva, un indicador de la inflamación en el cuerpo. Durante el periodo de estudio, aproximadamente una cuarta parte de las mujeres continuaron hasta desarrollar hipertensión. Entonces los investigadores correlacionaron el nivel sanguíneo inicial de proteína C-reactiva de cada mujer con su riesgo de desarrollar posteriormente presión arterial alta. En el análisis, ellos corrigieron otros factores de riesgo cardiovasculares tales como edad avanzada,
obesidad, inactividad, consumo de cigarro, consumo excesivo de alcohol, historial familiar de enfermedad cardiaca prematura,
nivel alto de colesterol, diabetes y uso de terapia de reemplazo hormonal.
Los investigadores encontraron que los niveles de proteína C-reactiva se relacionan considerable e independientemente con el desarrollo futuro de la hipertensión. Después de corregir otros factores de riesgo coronarios, las mujeres en el estudio con los niveles más altos en el estado basal fueron aproximadamente un 50% más propensas a desarrollar presión arterial alta que aquellas con los niveles más bajos. "Esta información proporciona evidencia que indica que la inflamación podría ser un mecanismo importante a través del cual se desarrolla la hipertensión," concluyen los investigadores.
"Aunque la información actual proporciona evidencia de un papel crítico de la inflamación en el desarrollo de la hipertensión, los mecanismos de este efecto son inciertos y requieren mayor evaluación," nota el Dr. Sesso.
En una editorial adjunta, Scott Grundy, MD, profesor en the Center for Human Nutrition, University of Texas Southwestern Medical Center, Dallas, dice que los factores metabólicos podrían explicar la relación. Por ejemplo, el exceso de grasa corporal (un factor de riesgo conocido de la presión arterial alta) estimula la liberación de sustancias inflamatorias provenientes de células grasas. Otros factores tales como los niveles altos de colesterol LDL (colesterol malo), niveles bajos de colesterol HDL (colesterol bueno), resistencia a la insulina y diabetes pueden lesionar más las paredes de las arterias y provocar una respuesta inflamatoria, él dice. La agrupación de estos factores en lo que se conoce como síndrome metabólico se relaciona con la inflamación elevada en el cuerpo así como también con la enfermedad cardiaca y la hipertensión.
También existen otras explicaciones para esta relación. El Dr. Grundy dice que fumar puede provocar tanto cambios inflamatorios como presión arterial alta. La investigación del Dr. Sesso sugiere que tener un nivel sanguíneo elevado de proteína C-reactiva, en sí, podría contribuir a los procesos complejos (tales como estrechamiento de las arterias, formación de placas y coagulación de la sangre) que pueden llevar a la presión arterial lata y enfermedad cardiaca.
Otros investigadores han continuado explorando la relación intrigante entre la inflamación y la hipertensión. Mientras tanto, "la identificación de las personas que se encuentran en riesgo de padecer hipertensión continúa siendo una alta prioridad," dice el Dr. Sesso. Las pruebas de sangre para la proteína C-reactiva están disponibles y se utilizan cada vez más para buscar evidencia del aumento en el riesgo cardiovascular. La extensa mayoría de las personas desarrollarán finalmente presión arterial alta, la cual necesitará algún tipo de tratamiento. Las mediciones de proteína C-reactiva podrían ayudar a predecir cuáles personas están en mayor riesgo de desarrollar una variedad de trastornos cardiacos y circulatorios. Si usted está en riesgo de desarrollar presión arterial alta, pregunte a su doctor sobre las mejores formas de mantener en observación su riesgo y disminuir su probabilidad de desarrollar presión arterial alta.