La
esquizofrenia
es un trastorno cerebral crónico, grave y neutralizante que interfiere con la forma en que la persona interpreta la realidad. A veces, las personas con esquizofrenia escuchan voces o ven cosas que otras personas no escuchan o ven, se vuelven paranoicas y piensan que se está confabulando en contra de ellas, y padecen deficiencias cognitivas y aislamiento social. Estos síntomas y otros hacen que sea difícil mantener una relación positiva con otras personas. Es diferente a los trastornos de personalidad dividida o múltiple.
Las causas de la esquizofrenia son desconocidas. Se cree que los problemas con la estructura y química cerebral pueden tener un rol importante. Parece ser que también existe un componente genético. Aquellas personas con padres o hermanos esquizofrénicos tienen entre 5 y 10% de probabilidad de padecer la enfermedad. La probabilidad para quienes no tienen parientes con esquizofrenia, en cambio, es de 1%.
Algunos investigadores creen que ciertos factores ambientales pueden contribuir al desarrollo de la esquizofrenia. Tienen la teoría de que una infección viral fetal y un parto complicado o un trauma obstétrico pueden desencadenar la esquizofrenia en quienes tiene predisposición a padecerla.
Un factor de riesgo es aquello que incrementa su probabilidad de contraer una enfermedad o condición. La esquizofrenia no se desarrolla debido a un factor de riesgo, sino que es desencadenada por la interacción entre los genes y el ambiente. Puede tener un gen que incremente la probabilidad de padecer esquizofrenia, pero el desarrollo de la enfermedad dependerá del ambiente. En este caso, el ambiente incluye cualquier factor externo como estrés o infecciones. Los factores de riesgo en el caso de la esquizofrenia son:
- Tener un progenitor o hermano con esquizofrenia
- Consumo de marihuana
- Estructura anormal del cerebro
- En el hemisferio norte: nacer durante los meses de invierno, nacer en la ciudad.
-
Infección
Falta de oxígeno durante el embarazo
- Depresión
de la madre
-
Problemas al nacer, tales como:
- Un trabajo de parto prolongado
- Sangrado durante el embarazo
- Prematuridad
- Bajo peso al nacer
- Desnutrición materna
- Sordera congénita
- Infecciones durante el embarazo
- Pérdida de uno de los padres durante la infancia
- Problemas económicos
Los hombres suelen manifestar los síntomas durante la adolescencia avanzada o alrededor de los 20 años, mientras que en las mujeres, generalmente, se manifiestan entre los 20 y los 30 años. En casos poco frecuentes, se presenta en la niñez.
Usualmente, los síntomas comienzan en la adolescencia o en adultos jóvenes. En general aparecen lentamente y se vuelven más preocupantes y extraños con el tiempo, aunque también pueden presentarse en cuestión de semanas o meses.
Los síntomas incluyen:
- Alucinaciones: ver o escuchar cosas y voces que no existen
- Ilusiones: ideas fuertes pero falsas que no se basan en la realidad
- Pensamiento desorganizado
- Habla desordenada: imposibilidad para hablar de forma coherente o para mantener una conversación
- Comportamiento catatónico: movimientos lentos, repetición de gestos rítmicos, deambulación, pesimismo, discurso reiterado, caminar en círculos
- Inexpresividad emocional: habla monótona, falta de expresión facial, desinterés general y decaimiento
- Paranoia: psicosis caracterizada por ilusiones sistemáticas de persecución o de grandeza
- Risa inapropiada
- Falta de higiene y descuido personal
Los padecimientos asociados incluyen:
El diagnóstico oportuno es extremadamente importante. Las personas que son diagnosticadas a tiempo son capaces de:
- Estabilizar sus síntomas
- Disminuir el riesgo del suicidio
- Reducir el consumo del alcohol y otras sustancias
- Disminuir las probabilidades de una recaída y/o una hospitalización
Antes de que pueda realizarse un diagnóstico, es necesario que el paciente presente síntomas activos por lo menos durante dos semanas, y otro tipo de síntomas durante seis meses, por lo menos. El médico descartará otras causas, como el uso de drogas, enfermedades, o una condición mental distinta.
Aunque la esquizofrenia no es curable sí es altamente tratable. Es posible que la hospitalización sea necesaria durante episodios agudos. Generalmente, los síntomas se controlan con medicamentos antipsicóticos.
Las medicinas antipsicóticas bloquean la producción de ciertos químicos en el cerebro. Estos fármacos permiten controlar el desorden de pensamiento de las personas con esquizofrenia. La selección de un determinado plan de medicamentos puede ser un proceso complicado. En general, es necesario alternar los medicamentos y las dosis hasta encontrar el equilibrio adecuado. Esto puede tomar meses e incluso años. Algunos ejemplos de medicamentos son:
- Haloperidol (Haldol)
- Tioridazina
- Flufenazina
Las recaídas son comunes, aun en los pacientes que toman medicamentos. El cumplimiento del tratamiento puede ser difícil, ya que los pacientes suelen dejar de tomar el medicamento cuando se sienten mejor. Si no toma los medicamentos según las indicaciones, es posible que el médico indique una inyección de larga duración en vez de píldoras. Los efectos secundarios de los antipsicóticos tradicionales también pueden provocar que el paciente deje el tratamiento. Los más comunes son efectos físicos como:
- Movimientos lentos y rígidos
- Inquietud
- Tics faciales
- Lengua protuberante
Los medicamentos más recientes, denominados
antipsicóticos atípicos, tienen menos efectos secundarios y son tolerados durante un período más largo. Sin embargo, pueden provocar aumento de peso, concentración elevada de azúcar en sangre y colesterol alto en suero. Algunos ejemplos de dichos medicamentos incluyen:
- Aripiprazol (Abilify)
- Clozapina (Clozaril)
- Risperidona (Risperdal)
- Olanzapina (Zyprexa)
- Paliperidona (Invega)
- Quetiapina (Seroquel)
- Ziprasidona (Geodon)
Las afecciones que suelen estar asociadas con la esquizofrenia incluyen
depresión
y
ansiedad. Estas pueden ser tratadas con:
- Antidepresivos
- Fármacos ansiolíticos
- Litio
- Anticonvulsivos
Se pueden utilizar terapias electroconvulsivas para tratar la depresión, los pensamientos suicidas o la psicosis grave.
La esquizofrenia es una enfermedad de por vida. Puede ser confusa y preocupante tanto para el paciente como para sus familiares. La terapia individual y familiar pueden enfocarse en:
- Socializar
- Guía vocacional
- Recursos comunitarios
- Lidiar con la familia
- Poner en orden su vida
- Apoyo emocional en general
- Trabajar con la familia para ayudarlos a lidiar con el paciente
Si se le diagnostica esquizofrenia, sigas las
indicaciones
de su médico.
Debido a que las causas que generan la esquizofrenia son desconocidas, no hay pautas para prevenirla. Sin embargo, algunos estudios muestran que un tratamiento agresivo y oportuno produce mejores resultados.
Último revisado septiembre 2012 por Brian Randall, MD
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