MARTES, 5 de marzo (HealthDay News) -- Una sencilla lista de comprobación podría ayudar a los médicos a estimar si un paciente mayor estará vivo dentro de diez años, según un estudio reciente.

Los investigadores esperan que los hallazgos, que aparecen en la edición del 6 de marzo de la revista Journal of the American Medical Association, ayuden a las personas mayores y a sus médicos a tomar mejores decisiones sobre la atención de la salud.

Actualmente, hay directrices nacionales sobre procedimientos médicos como la exploración del cáncer de colon y las mamografías para el cáncer de mana, pero ofrecen una orientación general, no individual.

La lista de comprobación podría ayudar a personalizar mejor los consejos para los pacientes mayores, señaló la investigadora líder, la Dra. Marisa Cruz.

"Tiene el objetivo de usarse en un contexto clínico, para ayudar a los médicos y a los pacientes mayores a discutir las pruebas y otras intervenciones", señaló Cruz, miembro clínico de la Facultad de Medicina de la Universidad de California, en San Francisco.

Las directrices sobre las pruebas para el cáncer y otras intervenciones varían, pero se basan en promedios. Y algunas directrices sugieren límites de edad para las pruebas, porque hay una falta de evidencia de que las pruebas beneficien a la persona promedio más allá de cierta edad.

Un ejemplo son las pruebas para el cáncer de colon. El Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU., un panel independiente que asesora al gobierno federal, afirma que para la mayoría de personas, las pruebas del cáncer de colon deben comenzar a los 50 años, y continuar solo hasta los 75. Otros grupos, como la Sociedad Estadounidense del Cáncer (American Cancer Society), no señalan un límite superior de edad, pero dicen que los médicos deben tomar en cuenta la salud general y la esperanza de vida de la persona. Para una persona mayor con una salud mala, un tratamiento agresivo o incluso una prueba de exploración podrían resultar más nocivos que beneficiosos.

Por otro lado, una persona de 75 años que goce de buena salud podría vivir muchos años más, y quizás se beneficie de las pruebas para el cáncer o de los tratamientos agresivos, como por ejemplo del control estricto de la glucemia en los diabéticos.

Cruz dijo que la lista de comprobación usada en el nuevo estudio busca ayudar a las personas mayores a obtener las pruebas o tratamientos que podrían beneficiarlas, y evitar las que resultan potencialmente nocivas.

Lo que no logra, aclaró Cruz, es dar a una persona en particular una "predicción precisa" de lo que sucederá en los próximos diez años.

Los investigadores crearon la lista usando datos de un estudio nacional de casi 20,000 personas de EE. UU. a partir de los 50 años de edad. Hallaron doce factores que, en conjunto, pueden dar una idea del riesgo de muerte de un adulto mayor en un plazo de diez años.

Éstos incluyen la edad, el sexo, el peso, el tabaquismo, y si una persona sufre de diabetes, enfermedad pulmonar, enfermedad cardiaca o limitaciones físicas como dificultades para caminar unas cuentas manzanas o mover objetos grandes.

Los médicos pueden obtener esa información usando preguntas de respuesta cerrada (sí o no), y luego asignando puntos a cada respuesta, señaló Cruz. Por ejemplo, si alguien tiene entre 60 y 64 años, se le asignaría un punto. Si tiene entre 65 y 69 años, se le asignarían dos puntos.

Las personas con una puntuación total de uno tienen, en promedio, un cinco por ciento de probabilidades de morir en los próximos diez años. Una puntuación de cinco se traduce en un 23 por ciento de probabilidades de morir en el plazo de una década, mientras que una puntuación de diez se corresponde con un riesgo del 70 por ciento.

Nada de esto es inmutable, señaló Cruz, pero el sistema de puntuación divide a las personas en unas "categorías aproximadas" de riesgo.

Tener una idea de la esperanza de vida de un paciente mayor es importante porque algunas intervenciones médicas "tardan mucho en dar beneficios", señaló el Dr. James Pascala, presidente de la Sociedad Americana de Geriatría (American Geriatric Society).

"Por ejemplo, la mayoría de pruebas del cáncer tardan de cinco a diez años en dar beneficios", comentó Pascala. En una persona mayor con pocas probabilidades de vivir tanto tiempo, los riesgos de las pruebas (como los resultados falsos positivos, las pruebas invasivas innecesarias y la ansiedad) probablemente superen a cualquier beneficio.

"Si uno atiende a pacientes mayores, es algo que siempre tiene presente", dijo Pascala. "¿Cómo será la vida que le queda al paciente?".

Ahora mismo, dijo, los médicos pueden obtener una idea buscando la esperanza de vida promedio para un paciente según la edad y el sexo, y entonces tomando en cuenta la salud general de esa persona. Pascala dijo que la lista de comprobación del estudio ofrece una manera más "formal" de lograrlo.

"Esto nos ofrece unas cifras basadas en la evidencia", comentó.

Sin embargo, Pascala enfatizó que las decisiones sobre si hacer una prueba o tratar una enfermedad no deben basarse solo en un número. Apuntó que los estimados de la longevidad deben usarse para facilitar las conversaciones entre los médicos y los pacientes.

Un médico que no participó en el estudio se mostró de acuerdo.

"Sin duda alguna hay una necesidad de herramientas mejores para comprender la esperanza de vida", planteó el Dr. Ethan Basch, oncólogo y director del programa de investigación de los resultados en el cáncer de la Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill.

Pero ninguna calculadora de la esperanza de vida, ni ninguna directriz en particular, resulta suficiente, aclaró Basch. "Se trata de un ítem de información para ayudar a un paciente mayor a tomar una decisión informada y racional", aseguró.

Basch fue presidente del comité de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology) que desarrolló hace poco la directriz del grupo sobre las pruebas del APE para el cáncer de próstata. La sociedad sugiere que los médicos discutan las pruebas del APE con los hombres que tienen una esperanza de vida de más de diez años.

La prueba del APE es controversial porque el cáncer de próstata con frecuencia crece con lentitud, y nunca llegará a amenazar la vida de un hombre. Incluso si la prueba detecta un tumor de próstata, muchos hombres podrían tratarse de forma innecesaria.

Para un hombre que tiene una esperanza de vida de menos de diez años, la Sociedad Americana de Oncología Clínica afirma que los daños potenciales de las pruebas de APE superan a los beneficios. Para los hombres con una mayor esperanza de vida, el grupo dice que esas cosas no están tan claras, y conversar con el médico podría valer la pena.

Más información

Para más información sobre las pruebas, visite el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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