MIÉRCOLES, 20 de febrero (HealthDay News) -- La exposición al
esmog se relaciona con un mayor riesgo de muerte entre las personas
admitidas a un hospital tras un ataque cardiaco, sugiere un estudio
reciente.
Investigadores británicos hallaron que las tasas de mortalidad
de esos pacientes aumentaron tras la exposición a la contaminación
atmosférica conformada por "materia particulada" fina que medía 2.5
micrómetros en diámetro o menos. Calcularon que las tasas de muerte
se reducirían en un 12 por ciento entre los supervivientes de
ataque cardiaco si no se expusieran a unas concentraciones más
altas de contaminación atmosférica.
Para llevar a cabo el estudio, los investigadores examinaron los
expedientes médicos de más de 150,000 personas que fueron
hospitalizadas por un ataque cardiaco entre 2004 y 2007. También
analizaron las concentraciones promedio de contaminación
atmosférica de 2004 a 2010.
Se dio seguimiento a los participantes hasta la conclusión del
estudio en 2010, o hasta su muerte. Los investigadores tomaron en
cuenta el sexo, la edad, los antecedentes médicos, los
tratamientos, los fármacos y si fumaban. También se consideraron
los ingresos, la educación, el trabajo y la ubicación de la
vivienda de los pacientes.
En el curso del estudio, 40,000 personas murieron. Los
investigadores hallaron que la exposición a la materia fina
particulada, principalmente originada por las emisiones de los
coches y de la industria, se asociaba con un aumento en las tasas
de muerte entre las personas que habían sobrevivido a un ataque
cardiaco anterior.
El estudio aparece en la edición en línea del 20 de febrero de
la revista
European Heart Journal.
"Hallamos que por cada aumento de 10 microgramos por metro cúbico en [la materia fina particulada] había un aumento del 20 por ciento en la tasa de muerte", señaló en un comunicado de prensa de la revista la Dra. Cathryn Tonne, profesora de epidemiología ambiental de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.
La mayor exposición promedio a la materia fina particulada
ocurría en Londres. Por otro lado, la exposición promedio más baja
se halló en el noreste de Inglaterra. Los investigadores anotaron
que la exposición a la contaminación atmosférica variaba
ampliamente dentro de cada región examinada.
Sin embargo, tras tomar en cuenta otros factores, como el
tabaquismo y la diabetes, entre los que se hallaban en áreas
socioeconómicamente diversas, los investigadores hallaron que la
exposición a la contaminación atmosférica de materia fina
particulada solo desempeñaba un rol pequeño en las diferencias en
la supervivencia tras un ataque cardiaco.
"Probablemente haya muchos otros factores que son más importantes que la exposición [a la materia fina particulada] para explicar las desigualdades socioeconómicas en el pronóstico, y esto amerita más investigación", planteó Tonne.
Las personas más pobres con frecuencia viven en áreas con unos
niveles más altos de contaminación atmosférica, anotaron los
autores del estudio. Esas personas también tienden a tener unos
resultados peores tras los problemas cardiacos que las que cuentan
con un estatus socioeconómico más alto.
"Esto plantea la posibilidad de que la exposición a la contaminación atmosférica podría explicar, en parte, las diferencias en el pronóstico entre los pacientes de ataque cardiaco de distintas procedencias", apuntó Tonne.
Aunque el estudio relacionó la exposición a la contaminación
atmosférica con unas tasas de muerte más elevadas entre los
supervivientes de ataques cardiacos, no probó causalidad.
Los hallazgos se vieron limitados por el hecho de que los
investigadores no pudieron determinar cuántas personas murieron
debido a un problema relacionado con el corazón. Además, la
exposición a la contaminación atmosférica se basó en el lugar en
que los pacientes vivían, y no tomó en cuenta los desplazamientos
lejos de casa.
"El mensaje más importante es que una reducción en la cantidad de contaminantes en las áreas metropolitanas de hecho reduce la mortalidad cardiovascular dentro de un periodo de apenas unos cuantos años", escribió en un editorial acompañante en la revista Pier Mannucci, director científico de la Fundación del Hospital IRCCS Ca' Granda Maggiore Policlinico en Milán, Italia.
El "inmenso número de muertes en todo el mundo debidas a la
contaminación atmosférica se podría reducir sustancialmente en
aproximadamente un millón al año respecto al estimado actual de
1.34 millones si se implementaran las recomendaciones de la OMS
[Organización Mundial de la Salud] respecto a las concentraciones
[de materia fina particulada]", añadió. "La responsabilidad de
controlar la contaminación atmosférica la tienen los gobiernos
nacionales del planeta".
Los médicos deben hablar sobre los riesgos de la exposición a la
contaminación atmosférica con sus pacientes, y aconsejarles que
estén al tanto de las alertas sobre la calidad del aire en los
medios de comunicación, concluyó Mannucci en el comunicado de
prensa.
Más información
Los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU. tienen más
información sobre
la contaminación atmosférica.
Artículo por HealthDay, traducido por
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