JUEVES, 7 de febrero (HealthDay News) -- Los niños en edad preescolar cuyos padres sufren de depresión y en cuyos hogares hay violencia doméstica puede que tengan más probabilidades de desarrollar el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) para los 6 años de edad, según sugiere una nueva investigación.

Y los niños pequeños cuyas madres sufren de depresión podrían tener más probabilidades de que les receten medicamentos para tratar problemas de salud conductuales y mentales en el futuro.

"Nuestro estudio indica que los niños en edad preescolar a los que se diagnostica con TDAH tienen más probabilidades de haber vivido en hogares en los que ha habido violencia doméstica y de que alguno de los padres sufriera de depresión en los tres primeros años de vida que los niños de la misma edad y no expuestos a ninguno de esos factores de riesgo", afirmó la autora del estudio, la Dra. Nerissa Bauer, profesora asistente de pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana, en Indianápolis.

"Se está tomando cada vez más conciencia de que ciertos factores de riesgo psicológicos pueden influenciar en la conducta de los niños a edades muy tempranas", comentó. Aun así, no todos los niños cuyas madres sufren de depresión y en cuyas casas hay violencia doméstica desarrollarán el TDAH, indicó.

"Hay otros factores que se pueden asociar con una probabilidad más alta de un niño de que le diagnostiquen TDAH, incluyendo los antecedentes familiares de TDAH", explicó Bauer.

Los síntomas del TDAH pueden incluir impulsividad, hiperactividad y dificultades para prestar atención. Los niños con TDAH pueden tener dificultades en la escuela, para mantener un trabajo y de tener relaciones duraderas. También tienen un riesgo mayor de abuso de alcohol o de sustancias, de depresión y de trastornos de ansiedad. El tratamiento incluye normalmente una medicación y modificaciones conductuales.

"Los pediatras y los médicos de familia saben evaluar de manera rutinaria la presencia de estos factores de riesgo psicológicos por los posibles efectos negativos en el niño", afirmó Bauer. "Las familias en las que hay violencia doméstica necesitarán ayuda, no solo para asegurarse de que las víctimas están seguras ante cualquier daño físico, sino porque también [hay] consecuencias psicológicas".

El estudio, que apareció el 4 de febrero en la edición en línea de la revista JAMA Pediatrics, tuvo en cuenta a más de 2,400 niños de 3 años de edad. Los padres que los llevaron a cuatro clínicas pediátricas distintas de la comunidad rellenaron formularios sobre sus antecedentes de depresión y violencia doméstica mientras esperaban en la sala de espera de los pediatras.

Cincuenta y ocho cuidadores afirmaron que, antes de que el niño tuviera 3 años, hubo episodios de violencia doméstica y depresión. Además, 69 de ellos afirmaron que sí que hubo violencia doméstica y 704 tuvieron síntomas de depresión durante ese periodo. Cerca del 66 por ciento de los padres afirmaron que no hubo ni depresión ni violencia doméstica. Los niños que vivieron en un ambiente de violencia doméstica y/o depresión de alguno de los padres tenían cuatro veces más probabilidades de que les diagnosticaran TDAH para los 6 años de edad.

Lo que es más, al 2.9 por ciento de los niños cuyos padres afirmaron tener un historial de depresión se les recetó una medicación para tratar problemas de salud conductual y mental, en comparación con el 1.6 por ciento de los niños cuyos padres no tenían antecedentes de depresión. Entre los medicamentos se incluían algunos para tratar la ansiedad, la depresión y problemas para dormir.

Aunque el estudio mostró que había una asociación, no probó una relación de causalidad entre la violencia doméstica y/o la depresión maternal y la probabilidad de un diagnóstico de TDAH.

Los expertos afirmaron que los hallazgos tenían sentido, aunque se necesitan más estudios.

"Este estudio se incluye en la ya abundante literatura que revela que las experiencias tempranas de la vida pueden tener consecuencias profundas en el desarrollo del cerebro", comentó el Dr. Michael Duchowny, neurólogo pediátrico en el Hospital Pediátrico de Miami. "Aunque se sabe que la herencia juega un papel destacado en la expresión de los síntomas del TDAH, el estudio sugiere además que los factores ambientales adicionales que operan durante el periodo formativo de la maduración cerebral también son significativos".

Un psicoanalista infantil residente en la ciudad de Nueva York, el Dr. Leon Hoffman, afirmó que los nuevos hallazgos tienen sentido. "Claramente, la violencia doméstica y la depresión de la madre tienen un profundo efecto en los niños", comentó.

Otra cosa es cómo hacer frente a estas cuestiones, afirmó Hoffman, que es codirector del Centro Infantil Pacella de la Sociedad Psicoanalítica de Nueva York (New York Psychoanalytic Society). "Se trata de un problema de salud pública que requiere de mucha financiación si se quieren elaborar programas razonablemente efectivos", indicó.

La Dra. Rachel Klein, profesora de psiquiatría infantil y adolescente en el Centro Médico Langone de la NYU en la ciudad de Nueva York, señaló que el estudio muestra una asociación basándose en las respuestas de los padres a ciertas preguntas, pero no puede afirmar cómo, o incluso si, la depresión de la madre y la violencia doméstica sirven para predecir el riesgo de un niño de sufrir el TDAH.

"Si los padres están preocupados, pida a su pediatra que evalúe la posibilidad de que su hijo tenga TDAH o lleve al niño a un profesional de salud mental", añadió.

Más información

Para saber más sobre el TDAH y sus tratamientos, consulte los Centros para el Control y la Prevención de Enfe...dades de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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