MIÉRCOLES, 26 de diciembre (HealthDay News) -- Los militares de
EE. UU. que murieron en Irak y Afganistán habían estado más sanos
que las tropas de guerras anteriores, informan investigadores
militares.
Aunque casi el 9 por ciento de los que recibieron una autopsia
tenían cierto grado de aterosclerosis (o "endurecimiento") de las
arterias coronarias, lo que puede llevar a enfermedad cardiaca, esa
cifra es mucho más baja que la observada en los soldados que
murieron en Vietnam o Corea, apuntan los investigadores.
Estudios similares han mostrado que el 77 por ciento de los
soldados de la guerra de Corea y el 45 por ciento de la guerra de
Vietnam tenían aterosclerosis, anotó el grupo de Webber.
Pero las cifras halladas en las tropas de hoy en día
"probablemente sean más bajas que las observadas en la población
general de EE. UU.", añadió el investigador líder, el Dr. Bryant
Webber, de la Universidad de Ciencias de la Salud de los Servicios
Uniformados en Bethesda, Maryland.
Webber cree que la atención médica de los militares es
responsable en parte de unas tropas más sanas. "Algunas de las
cosas que los militares hacen, como abordar la hipertensión y el
colesterol altos, las estamos haciendo bien", dijo.
Además, se han concentrado en la gestión del peso, en reducir el
tabaquismo y en mejorar la condición física. "Estamos haciendo las
cosas bien, en comparación con años anteriores", aseguró
Webber.
Otro experto estuvo de acuerdo.
"Hace 60 años recibimos una alarma, cuando los datos de los soldados jóvenes muertos en la guerra de Corea mostraron una prevalencia muy alta de enfermedad coronaria", apuntó el Dr. Daniel Levy, director del Centro de Estudios Poblacionales del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de EE. UU. en Bethesda, Maryland. Levy también fue autor de un editorial que acompañó al artículo en la revista.
Según este estudio, esa situación parece haber cambiado, apuntó.
"Parece que hay una buena noticia: una afección peligrosa y latente
parece tener una prevalencia mucho más baja hoy en día que en
décadas anteriores", apuntó Levy. Atribuye esos avances a que se
presta más atención a un estilo de vida sano y a factores de riesgo
como la presión arterial, el colesterol y el abandono del
tabaquismo.
Pero a pesar de esas mejoras, hay jóvenes suficientemente sanos
para combatir que siguen estando en riesgo de enfermedad cardiaca,
añadió Webber.
El estudio aparece en la edición del 26 de diciembre de la
revista
Journal of the American Medical Association.
Para el estudio, el equipo de Webber observó casi 4,000 informes
de autopsias de militares de EE. UU. que murieron en combate o por
lesiones no intencionales entre 2001 y 2011 en Irak o
Afganistán.
Los investigadores hallaron que, en general, poco más de un doce
por ciento tenían endurecimiento de las arterias. El 8.5 por ciento
tenían algún nivel de aterosclerosis, el 2.3 por ciento tenían
aterosclerosis grave, el 4.7 por ciento tenían aterosclerosis
moderada, y un 1.5 por ciento tenían una aterosclerosis mínima.
Uno de los factores que contribuían al endurecimiento de las
arterias era la edad. Los que tenían más de 40 años presentaban
siete veces más probabilidades de sufrir de la afección que los que
tenían 24 o menos años de edad, comentó Webber. Casi el 46 por
ciento de los soldados mayores tenían algún nivel de
aterosclerosis, frente a apenas alrededor del 7 por ciento del
grupo de menos edad.
Otros factores que incluyeron fueron el peso y la educación: los
que tenían sobrepeso o eran obesos eran más propensos a tener algo
de aterosclerosis, al igual que los que tenían un nivel educativo
más bajo.
Los niveles de obesidad han empeorado en los últimos 60 años,
lamentó Levy. "Una nota preocupante es que la proporción de jóvenes
con sobrepeso u obesos ha aumentado, lo que conlleva riesgos
considerables", advirtió.
"Ya hemos visto aumentos en la diabetes", anotó Levy. "Aunque la mayoría de los factores de riesgo tienden a la dirección correcta, la obesidad y la diabetes van en dirección contraria, y esa es una fuente de preocupación sobre lo que sucederá en nuestra población en el futuro", comentó.
Además, los que tenían aterosclerosis en el estudio eran más
propensos a haber sido diagnosticados con factores de riesgo de
enfermedad cardiaca, como colesterol alto, hipertensión u obesidad,
que los que no presentaban la afección, anotaron los
investigadores.
Otro experto se mostró de acuerdo con que la salud cardiaca de
los soldados ha mejorado con el tiempo.
"Ha habido un declive sustancial en las tasas de eventos cardiovasculares letales y no letales en los EE. UU. desde que llegaron a su punto máximo a finales de los 60", señaló el Dr. Gregg Fonarow, vocero de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) y profesor de cardiología de la Universidad de California, en Los Ángeles.
Este declive se ha atribuido a un mejor tratamiento de la
enfermedad cardiovascular, así como a unos mejores esfuerzos de
prevención, sobre todo a reducciones en el tabaquismo y los niveles
de colesterol, y una mejor gestión de la presión arterial,
explicó.
"Los estudios con las autopsias de los soldados de EE. UU. que murieron en la guerra de Corea demostraron que la aterosclerosis coronaria se hallaba anatómicamente presente en uno de cada cuatro adultos jóvenes muertos en combate", apuntó Fonarow.
"No se ha estudiado bien si esas tasas de enfermedad de la arteria coronaria entre los adultos jóvenes se han reducido o no en décadas recientes", añadió.
Este nuevo estudio muestra un declive muy notable en la
prevalencia de la enfermedad de la arteria coronaria, afirmó
Fonarow.
Sin embargo, añadió que "a pesar de este sorprendente avance, la
enfermedad cardiovascular sigue siendo la principal causa de
muerte, y hay más oportunidades para mejorar los esfuerzos de
prevención y lograr una salud cardiovascular más ideal".
Más información
Para obtener más información sobre la enfermedad del corazón,
visite la
Asociación Americana del Corazón.
Artículo por HealthDay, traducido por
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