LUNES, 26 de noviembre (HealthDay News) -- Un nuevo estudio
sugiere que obligar a todos los atletas estadounidenses de
secundaria y universitarios a someterse a pruebas cardiacas para
detectar a los que están en riesgo de complicaciones cardiacas
letales por jugar deporte sería ruinosamente costoso.
Las pruebas obligatorias en los atletas "son increíblemente
caras en términos del costo por cada vida salvada", señaló el
coautor del estudio, el Dr. Sami Viskin, director de
Hospitalización Cardiaca del Centro Médico Tel Aviv, en Israel. "Si
se considera que la evidencia que sugiere que las pruebas
[cardiacas] realmente salvan vidas es problemática, definitivamente
debemos buscar más evidencia antes de hacer que dichas pruebas sean
obligatorias".
Sin embargo, un comentario que acompaña al estudio plantea que
las pruebas se pueden realizar con un costo mucho más bajo, y que
las autoridades escolares y deportivas tienen la responsabilidad
ética de proteger a estos jóvenes atletas.
El problema son las muertes repentinas en atletas debidas a
enfermedad cardiaca no detectada. "Los investigadores hablan de lo
común que es este fenómeno, con cifras que van de uno por cada
200,000 a uno por cada 25,000", dijo Viskin.
"Pero sabemos que el riesgo es significativamente mayor para los chicos que para las chicas", añadió. "También sabemos que la gran mayoría de atletas que mueren de repente sufren de una enfermedad cardiaca subyacente que no se ha detectado, porque no provocaba ningún síntoma o porque los síntomas se pasaron por alto".
Un electrocardiograma puede detectar algunos problemas
cardiacos, potencialmente salvando vidas al evitar que esos jóvenes
se conviertan en atletas.
Pero se trata de una situación compleja, ya que a algunos
atletas con afecciones cardiacas les iría bien independientemente
de si son eliminados de las competencias, probablemente a la gran
mayoría de ellos, explicó Viskin. Además, muchos de los atletas
descalificados podrían decidir seguir haciendo ejercicio y
exponiéndose al riesgo, añadió.
En el nuevo estudio, los investigadores intentaron averiguar qué
sucedería si Estados Unidos adoptara reglas como las de Italia,
donde los atletas jóvenes se someten a pruebas cardiacas cada
año.
El estudio calcula que en el transcurso de veinte años, evaluar
a 8.5 millones de jóvenes atletas costaría entre 51 y 69 mil
millones de dólares, y salvaría unas 4,800 vidas. "Ese dinero se
podría aprovechar mejor", aseguró Viskin.
También tendría otro costo: habría que descalificar a 3.4
millones de atletas para salvar menos de 5,000 vidas, según los
cálculos del estudio.
El Dr. Antonio Pelliccia, director científico del Instituto de
Medicina y Ciencias del Deporte, en Roma, presenta una opinión
alternativa. Escribió un comentario que acompaña al estudio.
Pelliccia dijo que la evaluación cardiaca a través de un
electrocardiograma es "la mejor práctica médica para evaluar la
enfermedad cardiaca en los atletas jóvenes". Y cree que se puede
llevar a cabo por mucho menos de lo que el estudio sugiere.
Pelliccia dijo que en Italia toda una evaluación de salud para
un atleta (que incluye más que solo un electrocardiograma) cuesta
60 dólares, en lugar del costo estimado de 263 dólares en EE. UU.
Ese costo "es claramente prohibitivo en Estados Unidos, y
probablemente en todos los países del mundo", apuntó.
Dijo que en Italia la evaluación no la hacen cardiólogos, aunque
se puede acudir a ellos si resulta necesario. Y tampoco hay riesgo
de una demanda basada en la decisión de un médico sobre la
capacidad de un atleta de jugar.
En el comentario, Pelliccia escribe que cree que "los atletas
competitivos (y sus familias) deben recibir información sobre las
limitaciones del historial y del examen físico, y no deben verse
privados de la oportunidad de ser evaluados mediante [un
electrocardiograma] si lo eligen".
El estudio y el comentario aparecen en línea el 26 de noviembre
y en la edición impresa del 4 de diciembre de la revista
Journal of the American College of Cardiology.
Más información
Para más detalles sobre
la aptitud para los deportes, visite la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.
Artículo por HealthDay, traducido por
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