Su familia acaba de terminar de cenar cuando alguien en la mesa comienza a sentir una sensación de ardor en el pecho. No es su cónyuge ni la tía Mabel, sino su hijo. La sensación de ardor, o acidez estomacal, es un síntoma de enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE). Según un artículo publicado en el
American Journal of Medicine, los síntomas de la ERGE se producen en alrededor del 2% al 22% de los niños de 3 a 18 años de edad.
La ERGE se produce cuando el ácido y el alimento vuelven del estómago al esófago (el tubo que conecta la boca con el estómago), dañando potencialmente el esófago y causando problemas respiratorios crónicos y otros problemas de salud.
Según un estudio publicado en
The American Journal of Gastroenterology, los
niños co
también tienen riesgo de tener
ERGE como adultos. Afortunadamente, los investigadores dicen que detectar y tratar la ERGE durante la niñez también puede producir mejores resultados en el futuro.
La ERGE se produce por el debilitamiento de un músculo llamado esfínter esofágico inferior (EEI). Cuando una persona traga, el EEI se contrae para evitar que el contenido del estómago vuelva, o regurgite, al esófago. Ciertos alimentos, medicamentos y condiciones pueden relajar el EEI y permitir que el ácido regurgite.
El Colegio de Gastroenterología de los Estados Unidos recomienda que su hijo evite los siguientes alimentos y bebidas si tiene ERGE:
- Alimentos muy condimentados, ácidos o a base de tomate
- Comidas con alto contenido graso
- Productos cítricos (p. ej., jugo de naranja)
- Jugo de manzana (las manzanas sí)
- Chocolate y caramelos de regaliz
-
Bebidas con
cafeína
(p. ej., gaseosas, café, té, chocolate caliente)
Todos los adolescentes deberían evitar
fumar cigarrillos
y beber alcohol. No obstante, quienes padecen de ERGE tienen un incentivo adicional, ya que estas actividades pueden empeorar los síntomas.
La gastroparesia, también conocida como vaciamiento gástrico demorado, también puede contribuir a la ERGE en los niños. Cuando el estómago se vacía con mucha lentitud, puede causar hinchazón, mayor secreción de ácidos y esofagitis (inflamación del esófago).
Los investigadores también analizaron si la leche puede contribuir a la ERGE. Un estudio publicado en el
Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition
halló una asociación entre la ERGE y la
alergia a la leche
de vaca en los niños. El estudio halló que entre 18 niños con ERGE severa, 10 también eran alérgicos a la leche de vaca. Esos mismos 10 tenían un índice de reflujo (medición de la severidad del reflujo) significativamente mayor en comparación con los que no eran alérgicos a la leche de vaca.
Los síntomas de la ERGE en los niños incluyen:
- Molestias abdominales severas
- Dolor en la parte baja del pecho
- Acidez estomacal
- Sensación de regurgitación de alimentos o líquidos en la garganta o la boca
- Sensación de que el alimento se atoró en la garganta
- Dificultad o dolor al tragar
- Ronquera
- Vómitos
- Aumento de peso deficiente o pérdida de peso
- Anemia (bajo conteo de hierro)
-
Problemas respiratorios como sibilancia, tos,
neumonía
y
asma
Para ayudar a su hijo a comunicar cómo se siente y entender mejor los síntomas, la Fundación estadounidense para la salud y nutrición digestiva infantil sugiere que le haga las siguientes preguntas:
- ¿En qué lugar te duele la pancita? (Pídale que señale dónde le duele)
- ¿Te duele el pecho?
- ¿Te duele cuando comes o bebes?
- ¿Sientes un sabor desagradable o ácido en la boca? ¿Tiene gusto a vómito?
- ¿A veces se te atora la comida en la garganta?
La ERGE generalmente se puede diagnosticar a partir de los síntomas del niño y un examen físico. No suelen requerirse pruebas de diagnóstico adicionales. Una vez realizado el diagnóstico, se puede tratar mediante cambios en el estilo de vida, medicamentos y cirugía.
Cambiar la dieta de su hijo puede aliviar los síntomas leves. Evitar los alimentos "disparadores" de la ERGE (enumerados anteriormente) puede ser el primer paso. Es posible que el médico también le sugiera que le dé a su hijo comidas menos abundantes y que trate de que evite comer dos a tres horas antes de la hora de dormir. Por último, elevar la cabeza del niño a un ángulo de 30º y hacerlo dormir sobre el costado izquierdo también pueden aliviar los síntomas.
Existen tres clases de medicamentos recetados para tratar la ERGE: los bloqueadores H2, inhibidores de la bomba de protones (IBP) y agentes procinéticos. Los bloqueadores H2 y los IBP reducen la cantidad de ácido en el estómago, mientras que los agentes procinéticos fortalecen el EEI. Aunque existen algunos medicamentos antiácidos de venta libre para tratar la ERGE en adultos, los médicos no los recomiendan para niños.
Los bloqueadores H2 incluyen la
famotidina
(Pepcid) y la
ranitidina
(Zantac). Los IBP incluyen el
esomeprazol
(Nexium), el
omeprazol
(Prilosec) y el
lansoprazol
(Prevacid).
Aunque ambas clases de medicamentos son eficaces, los IBP demostraron que alivian los síntomas de la ERGE en niños que no responden a los bloqueadores H2.
No obstante, tenga presente que los médicos enfatizan que los IBP son solo para uso a corto plazo. Los efectos secundarios de los bloqueadores H2 y de los IBP incluyen
diarrea, mareo, dolor de cabeza, náusea y vómitos. Si su hijo tiene ERGE severa, debe consultar con un gastroenterólogo pediátrico para tratar un plan de tratamiento a largo plazo.
Los agentes procinéticos que se usan más comúnmente para tratar la ERGE son la
metoclopramida
(Reglan) y la
cisaprida
(Propulsid). Los efectos secundarios comunes del Reglan incluyen somnolencia y agitación. También se observaron espasmos musculares y movimientos espasmódicos en niños pequeños, así como irritabilidad. Tomar metoclopramida durante más de tres meses también puede aumentar el riesgo de desarrollar discinesia tardía, una condición neurológica seria. Lo que es más importante: se asoció el Propulsid con ritmos cardíacos anormales en niños. En 2000, el fabricante del medicamento, Janssen Pharmaceutica, dejó de comercializar Propulsid en los EE. UU. Ahora está disponible solo para determinados pacientes que no obtuvieron resultados de otras terapias.
La cirugía, como un procedimiento denominado
fundoplicatura, rara vez se usa para tratar niños con ERGE. Más bien se la reserva para casos severos o cuando los medicamentos y los cambios en el estilo de vida no alivian los síntomas. La cirugía presenta un riesgo significativo de sufrir complicaciones e incluso puede fallar. Algunos estudios indican que más de la mitad de los pacientes que se someten a cirugía vuelven a los medicamentos porque los síntomas vuelven. Además, algunos pacientes desarrollan síntomas nuevos que no estaban presentes antes de la cirugía.
La ERGE puede ser una condición incómoda tanto para usted como para su hijo. Pero hay ayuda disponible. Reconocer y aliviar los síntomas de su hijo puede beneficiarle la salud más adelante.
Último revisado mayo 11 por Brian Randall, MD
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