La endocarditis infecciosa o bacteriana (EI) es una infección del revestimiento interior del corazón, con más frecuencia involucra las válvulas cardíacas. Ciertas bacterias causan esta infección poco común, pero potencialmente amenazante para la vida, que normalmente se aloja en la boca, tractos intestinales y urinarios y sobre la piel. Las bacterias que entran al torrente sanguíneo (una condición conocida como bacteremia) durante algunos procedimientos quirúrgicos podrían infectar potencialmente al corazón en la presencia de ciertas anomalías cardíacas. Las indicaciones publicadas por the American Heart Association (AHA) en 1997 recomendaron que los pacientes con condiciones cardíacas de altas a moderadas tomen antibióticos orales (antibióticos profilácticos) para prevenir EI antes de numerosos procedimientos de rutina dentales y médicos.

Pero las recomendaciones de la AHA recientemente actualizadas, publicadas el 19 de abril de 2007 en la emisión en línea de Circulation, establecen que para la mayoría de las personas, los riesgos de tomar antibióticos profilácticos son mayores que los beneficios. Es más, ahora recomiendan que sólo las personas con condiciones cardíacas subyacentes que representen el riesgo mayor de padecer infección de EI tomen antibióticos profilácticos antes de ciertos procedimientos dentales. Al repasar sus indicaciones, la AHA notó que la extensa mayoría de los casos de EI causados por bacterias en la boca son el resultado de actividades de rutina diaria tales como cepillarse los dientes y usar hilo dental, más que de los procedimientos dentales.

Acerca del Estudio

Los investigadores analizaron literatura médica publicada entre 1950-2006 que trataba la endocarditis infecciosa, incluyendo procedimientos dentales y médicos relacionados con bacteremia y EI, antibióticos profilácticos para EI y otros temas relacionados, como una base para actualizar sus indicaciones.

Los investigadores volvieron a examinar muchas suposiciones y encontraron que: 1) sólo un número "extremadamente pequeño" de casos de EI eran el resultado de procedimientos dentales, 2) aunque la terapia con antibióticos disminuye la incidencia y la duración de la bacteremia después de procedimientos dentales, no hay evidencia de que esta reducción disminuya el riesgo de sufrir EI, 3) incluso si una terapia con antibióticos fuera 100% efectiva, sólo podría prevenir un número de casos "extremadamente pequeño" de EI 4) la "extensa mayoría" de los casos de EI causados por bacterias orales son el resultado de actividades diarias tales como cepillarse los dientes y usar hilo dental y 5) la presencia de enfermedad dental podría aumentar el riesgo de padecer bacteremia asociada con estas actividades diarias.

Como resultado de estas observaciones, la AHA actualizó sus indicaciones. Más adelante se enlistan algunos de los cambios importantes.

Sólo pacientes en el riesgo mayor de resultados adversos de EI deben recibir profilaxis antibiótica antes de procedimientos dentales de rutina. Los pacientes considerados en "riesgo mayor" incluyen los aquellos con:

  • Válvulas cardíacas artificiales
  • Infección previa con EI
  • Algunas condiciones cardíacas congénitas específicas graves
  • Un trasplante cardíaco que desarrolla un problema en una válvula cardíaca

Se debería hacer un mayor énfasis en el cuidado dental y la salud oral para pacientes en "riesgo más alto."

Los antibióticos profilácticos para la prevención de EI no se deben utilizar rutinariamente por alguna persona que se someta a un procedimiento del tracto gastrointestinal o genitourinario.

¿Cómo le Afecta Esto a Usted?

Las indicaciones actualizadas cuestionan la efectividad de los antibióticos profilácticos para prevenir EI y recomiendan restringir su uso en personas que están en riesgo mayor para un mal resultado de EI. En la mayoría de los casos, los riesgos del uso de antibióticos profilácticos, los cuales incluyen reacciones alérgicas y el surgimiento de bacterias resistentes al medicamento, superan a los beneficios.

También los autores de las indicaciones encontraron que los casos de EI causados por bacterias en la boca son mucho más propensos a ser el resultado del cepillado de dientes y la limpieza con hilo dental que de un procedimiento dental. Pero antes que tire su cepillo de dientes, note que las enfermedades dentales pueden incrementar el riesgo de padecer bacteremia; lo cual significa que las buenas prácticas de salud oral y las visitas regulares con el dentista son tan importantes como siempre.