El trastorno de estrés postraumático (PTSD) es un trastorno de ansiedad que puede desarrollarse después de la exposición a un evento traumático como un asalto, violación, desastre, o combate militar. Las personas con PTSD frecuentemente reviven su terrible experiencia, muchas se sienten distantes o insensibles, y con frecuencia son atemorizadas fácilmente. En los Estados Unidos, el PTSD es más frecuente en mujeres, y todavía más en mujeres que han servido a la milicia.

En un artículo publicado en la edición del 28 de febrero de 2007 en Journal of the American Medical Association, investigadores compararon el uso de terapia cognitiva conductual (CBT) con la intervención de apoyo para tratar PTSD en mujeres veteranas y personal en labor activo. Ellos encontraron que las mujeres que recibían CBT tenían una reducción considerablemente mayor en los síntomas de PTSD que las otras mujeres en el estudio, pero que esos beneficios fueron de corta duración.

Acerca del Estudio

Los investigadores reunieron a 277 mujeres veteranas y a siete mujeres miembros del personal en labor activo con PTSD. Las mujeres fueron asignadas aleatoriamente a recibir 10 sesiones semanales de 90 minutos de exposición prolongada (141 mujeres) o terapia centrada en el presente (143 mujeres). La exposición prolongada es un tipo de CBT en la cual los pacientes narran repetidamente un recuerdo traumático con el objetivo de disminuir eventualmente su respuesta emocional al recuerdo y a recordatorios del trauma. La terapia centrada en el presente se enfoca en problemas de la vida actual que surgieron a raíz del PTSD, en lugar de hacerlo en el trauma inicial. Los investigadores valoraron la severidad de los síntomas al inicio del estudio, inmediatamente después del final del tratamiento, y después a los tres y seis meses después del final del tratamiento.

Las mujeres que recibieron exposición prolongada tuvieron reducciones considerablemente mayores en la severidad de sus síntomas que las mujeres que recibieron terapia centrada en el presente. Ellas también fueron considerablemente más propensas a no ser diagnosticadas posteriormente con PTSD en algún momento en el estudio y a alcanzar la remisión total. Los efectos benéficos de la exposición prolongada fueron considerables inmediatamente después del final del tratamiento, pero no a los tres o seis meses después del tratamiento.

Este estudio está limitado por el hecho de que le permitió a las participantes continuar tomando medicamentos previamente prescritos para PTSD. Esto podría haber hecho más difícil separar los efectos de la terapia de los efectos del medicamento.

¿Cómo le Afecta Esto?

Este estudio encontró que la exposición prolongada fue considerablemente mejor para el tratamiento de PTSD en mujeres veteranas y personal en labor activo que la terapia centrada en el presente, al menos a corto plazo. Se necesitan más estudios para determinar si un periodo más prolongado de tratamiento extendería los beneficios de la CBT y cómo ésta se compara con el uso de inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (SSRI), los cuales, junto con CBT son un tratamiento primario para PTSD.

Cuando se les preguntó qué fue lo que inició su PTSD, el 68.3% de las mujeres en este estudio listaron trauma sexual, 15.8% listaron agresión física, y 5.6% listaron exposición a zona de guerra. El tiempo promedio desde el trauma inicial en este grupo fue de 23 años. Claramente, los mujeres están sufriendo experiencias terribles y dolorosas durante su servicio militar, y están cargando con ese dolor durante décadas después. Se espera que más estudios como éste ayuden a tratar la angustia prolongada experimentada por algunas de nuestras mujeres en el servicio militar.