Image for pregnancy and sleep article El embarazo es un momento de gran emoción y de gran exigencia física. Existen muchos cambios sucediendo en su cuerpo todos al mismo tiempo. Pero mientras muchas futuras madres se anticipan a las noches sin dormir que vendrán una vez que el bebé haya nacido, muchas no están preparadas para la falta de sueño que ellas experimentarán durante el mismo embarazo. Esto se debe, entre otras cosas, a que los cambios en los niveles hormonales (principalmente de los estrógenos y la progesterona) pueden afectar los patrones de sueño.

Estos vaivenes hormonales durante el embarazo no son los únicos responsables. Los síntomas físicos, como los dolores corporales, las náuseas, los calambres en las piernas, los movimientos del feto y la acidez, así como también los cambios emocionales, como la depresión, la ansiedad y las preocupaciones, pueden interferir en el sueño. Lamentablemente, estas dificultades para dormir pueden ser más comunes a medida que avanza el embarazo.

Primer trimestre (meses 1 a 3)

Durante el primer trimestre, el cuerpo trabaja denodadamente para proteger y nutrir al bebé en desarrollo. Se forma la placenta (el órgano que nutre al feto hasta el parto); el organismo produce más sangre; y el corazón late más rápido. Además, se producen altas concentraciones de progesterona, lo que intensifica la sensación de somnolencia. De hecho, muchas mujeres duermen más de lo habitual durante el primer trimestre del embarazo. Sin embargo, dormir más no implica necesariamente dormir bien. Durante el primer trimestre, hay tres factores comunes que interrumpen el sueño:

  • Las micciones frecuentes, debido a que durante el embarazo el organismo produce de un 30% a un 50% más de sangre y los riñones deben trabajar más para filtrar ese volumen adicional. Además, a medida que crece el bebé, aumenta la presión sobre la vejiga, lo que la obliga a ir más al baño.
  • La necesidad de dormir siestas, ya que si bien la progesterona da somnolencia, también puede alterar el sueño y hacerla sentir más cansada durante el día. Por lo tanto, respete el cuerpo y duerma siestas breves toda vez que lo necesite.
  • La búsqueda de una posición cómoda. ¿Siempre durmió boca abajo? Es probable que durante el primer trimestre lo piense mejor a causa de un aumento de la sensibilidad en las mamas. De ser posible, trate de aprender a dormir sobre el costado izquierdo. Esto permite que llegue la mayor irrigación de sangre al feto, mejora la irrigación al riñón, reduce el edema y disminuye la presión sobre el hígado. Otra razón para no dormir boca abajo es no hacer presión sobre el feto.
Segundo trimestre (meses 4 a 6)

Durante el segundo trimestre, los niveles de progesterona siguen aumentando, aunque más lentamente. Esto permite dormir mejor que durante el primer trimestre. El bebé en crecimiento se desplaza hacia arriba de la vejiga y disminuye la presión sobre esta, por lo que no necesita ir al baño tan seguido. Es posible que aún no pueda dormir como lo hacía antes del embarazo, pero está menos cansada; muchas mujeres mencionan tener una sensación de bienestar general durante el segundo trimestre. ¡Disfrútelo!

Tercer trimestre (meses 7 a 9)

El tercer trimestre es el período durante el cual tendrá más propensión a sufrir alteraciones del sueño. A medida que avanza el embarazo, probablemente la mejor posición para dormir sea sobre el costado izquierdo con las rodillas encogidas. De hecho, muchos médicos recomiendan que la mujer empiece a incorporar esta posición desde el inicio del embarazo, de modo que al llegar al tercer trimestre, sienta que es una posición más natural. Otras causas comunes que alteran el sueño en el tercer trimestre son:

  • Micciones frecuentes: vuelven. El bebé crece al igual que la presión sobre la vejiga, por lo que una vez más tiene que correr al baño.
  • Calambres en las piernas y dolor de espalda: los dolores y calambres suelen deberse al peso extra que está llevando.
  • Falta de aire: el bebé en crecimiento también puede ejercer mayor presión sobre el diafragma. Esto puede llevarla a sentirse con poco aire e incómoda al tratar de conciliar el sueño.
  • Acidez: muchas mujeres experimentan acidez durante el embarazo.
  • Sueños: hay mujeres que tienen sueños muy vívidos e incluso pesadillas durante el embarazo.
  • Estrés: el estrés también puede interferir en el sueño. Si está preocupada por la salud del bebé o los cambios que habrá en su vida a partir de la llegada del bebé, recuerde que son sentimientos completamente normales.
  • Ronquidos/congestión nasal: muchas mujeres que nunca roncaron pueden empezar a hacerlo en algún momento del embarazo. Esto se debe a un aumento de la congestión e inflamación de las fosas nasales. Si tiene síntomas de apnea del sueño (fuertes ronquidos y momentos de interrupción de la respiración mientras duerme), debe hablar con su médico.
  • : algunas mujeres pueden manifestar este síndrome en el tercer trimestre de embarazo. Los síntomas del SPI incluyen la sensación de hormigueo o movimientos en el pie, la pantorrilla o la parte superior de la pierna.

Si está preocupada por algunos síntomas, consulte a su médico para ver si son normales o indican algún problema.

Consejos para dormir

Dado que está embarazada, se recomienda no tomar ningún medicamento para dormir de venta libre, ni siquiera hierbas medicinales. Sin embargo, hay algunas cosas que puede hacer para tener más probabilidades de dormir bien durante la noche:

  • Reduzca el consumo de bebidas con cafeína.
  • Beba mucho líquido durante el día y vaya reduciendo la cantidad hacia la noche.
  • Trate de no comer mucho antes de acostarse.
  • Evite comer alimentos que provoquen acidez estomacal. Esto depende de cada persona, pero puede incluir alimentos fritos, lácteos y comidas picantes.
  • Si tiene problemas de acidez, eleve la cabecera de la cama.
  • Use la cama solamente para dormir o tener relaciones sexuales.
  • Trate de acostarse y levantarse a la misma hora todos los días.
  • Haga actividad física con regularidad si el médico la ha autorizado, pero evite hacer ejercicios muy exigentes justo antes de dormir.
  • Si tiene náuseas, trate de hacer varias colaciones ligeras (por ejemplo, galletas saladas) a lo largo del día.
  • Aprenda técnicas de relajación.
  • Duerma toda vez que lo necesite, pero haga siestas cortas. Si duerme mucho durante el día, es posible que no pueda conciliar el sueño a la noche.
  • Trate de colocar almohadas entre las piernas, en la zona lumbar o en ambas zonas.

Si así y todo no puede dormir, pruebe leyendo o poniéndose al día con la correspondencia. Le terminará dando sueño como para volver a dormir.