Si su hijo adolescente, un miembro de la familia, un amigo o un estudiante estuvieran considerando la posibilidad de suicidio, ¿reconocería las señales de alerta? De ser así, ¿qué haría?

Enfrentar momentos difíciles

La adolescencia es un momento de esperanza y expectativa, al igual que de decepciones y cambios de humor extremos. Es normal que los adolescentes experimenten estrés, confusión y desconfianza de sí mismos. Además de los cambios físicos, hormonales y emocionales normales, los adolescentes enfrentan muchos de los siguientes desafíos:

  • Presión académica
  • Demandas sociales (p. ej., encontrar aceptación entre los pares, ser atractivo, tener citas)
  • Divorcio, hogares de un solo padre u otras inestabilidades en el hogar
  • Presión negativa de los pares
  • Exposición a violencia, alcohol y drogas
  • Pobreza
  • Confusión y vergüenza sobre su identidad u orientación sexual
  • Sistemas escolares sobrecargados

Ocasionalmente, los adolescentes pueden tener pensamientos o fantasías fugaces sobre el suicidio cuando tienen dificultades. Pero la mayoría no tiene tentativas ni gestos de suicidio. Sin embargo, cuando la presión parece ser muy grande, es posible que el adolescente tenga una abrumadora sensación de desamparo, que puede causar pensamientos suicidas graves.

¿Cómo saber si su hijo adolescente realmente necesita ayuda?

Analizar los factores de riesgo

El suicidio de adolescentes a menudo se debe a una combinación de factores. Estos factores pueden ser biológicos, psicológicos y culturales. Los problemas familiares también pueden influir. Estos factores pueden interactuar con un acontecimiento significativo de la vida, como la ruptura de una relación importante.

Ejemplos de factores que ponen en riesgo de suicidio a un adolescente incluyen:

  • Intentar previamente cometer suicidio
  • Padecer depresión
  • Abusar de las drogas
  • Padecer trastornos de conducta
  • Tener situaciones familiares destructivas y poco comprensivas
  • Experimentar problemas en su relación con una persona importante
  • Tener capacidades deficientes para lidiar con problemas
  • Tener otras afecciones de salud mental (p. ej., esquizofrenia, anorexia nerviosa, trastorno obsesivo-compulsivo)
  • Tomar antidepresivos
  • Tener sentimientos conflictivos sobre la orientación sexual. El riesgo puede aumentar si el adolescente experimenta rechazo social o intimidación debido a su orientación sexual
  • Tener un miembro de la familia, especialmente un padre, que haya cometido suicidio

Otros factores de riesgo incluyen:

  • Muerte reciente de un ser querido
  • Enfermedad física crónica
  • Pérdida temprana
  • Fracaso escolar
  • Aniversario de una pérdida o de un acontecimiento importante de la vida pasados
  • Perfeccionismo y superación de logros
Estar atento a las señales de alerta

El comportamiento de los adolescentes a menudo es desconcertante, en especial para los padres que, posiblemente, no puedan distinguir qué es problemático y qué es “normal”. La Academia Americana de Psiquiatría para Niños y Adolescentes recomienda estar alerta a las siguientes señales que pueden indicar un aumento del riesgo de suicidio:

  • Experimentar un cambio en el apetito (p. ej., comer más o menos de lo usual)
  • Experimentar un cambio en los patrones de sueño (p. ej., dormir más o menos de lo usual)
  • Alejarse de la gente que les importa
  • Abusar del alcohol y las drogas
  • Volverse violento o rebelde
  • Escapar de casa
  • Ser arrestado o tener otros problemas con la ley
  • Ignorar la higiene o la apariencia personal
  • Sentirse aburrido, tener dificultades para concentrarse y tener un mal rendimiento en la escuela
  • Actuar de una forma diferente para su personalidad usual
  • Quejarse mucho de la salud (p. ej., dolores de cabeza, dolores de estómago, fatiga)
  • Ya no estar interesado en sus pasatiempos ni en otras actividades que solía disfrutar

Un adolescente que planee cometer suicidio posiblemente:

  • Hable sobre ser una persona mala o se sienta mal acerca de sí mismo
  • Diga cosas como “Ya no seré un problema para ustedes”, “Nunca me volverán a ver” o “Ya no tiene sentido”
    • Si un adolescente hace comentarios sobre suicidarse, siempre tome estas amenazas con seriedad.
  • Regale pertenencias valiosas
  • Tenga síntomas de psicosis (p. ej., alucinaciones o pensamientos extraños)
Buscar ayuda

Preste atención si el adolescente en su vida tiene alguno de los comportamientos o factores de riesgo antes mencionados. Tome todas las amenazas de suicidio con seriedad. Como mínimo, estas amenazas significan que el adolescente tiene dificultades y necesita ayuda. Nunca desestime un intento de suicidio como un comportamiento para llamar la atención.

Se debe evaluar y tratar de inmediato al adolescente que tiene dificultades. La ayuda profesional y el apoyo familiar continuo son extremadamente importantes. En algunos casos, el momento que lleve al suicidio puede ser relativamente corto. Esto enfatiza la necesidad de llegar al adolescente y de conectarse con servicios de salud mental.

Si no sabe cómo obtener ayuda, puede llamar a:

  • Un terapeuta de salud mental que se especializa en el trabajo con adolescentes: Trabajar en conjunto con un terapeuta experimentado es muy importante porque es posible que el adolescente padezca otra afección que deba ser tratada, como depresión, trastorno bipolar o abuso de sustancias.
  • Un médico o lleve al adolescente a una sala de emergencias. En casos graves, es posible que el adolescente necesite ser hospitalizado.
  • Una línea directa de crisis, como 1-800-273-TALK.

Además de pedir ayuda, tome medidas para mantener al adolescente seguro en el hogar. Por ejemplo, elimine todas las armas, cuchillos, medicamentos y venenos del área.

Generar apoyo para el adolescente

Independientemente de si es el padre de un adolescente o una persona que desempeña una función importante en la vida de un adolescente, usted puede ayudar a prevenir el suicidio si desarrolla una buena relación basada en la confianza mutua, la sinceridad y la comunicación saludable. Si bien es mejor establecer esto muy temprano en la vida, nunca es tarde para hacerlo. Puede mejorar su relación con el adolescente en su vida si:

  • Le brinda un entorno estable que sea seguro física y emocionalmente.
  • Pasa tiempo de calidad regular y se divierten juntos.
  • Lo escucha y trata realmente de entender lo que dice y siente el joven, sin interrumpir o tratar de resolver sus problemas.
  • Demuestra apoyo y respeto al permitir al adolescente compartir sus pensamientos en un entorno seguro.
  • Lo alienta a expresar emociones, tanto positivas como negativas, de una forma saludable, mediante su propio ejemplo.

Al estar atento a los factores de riesgo y las señales de alerta del suicidio, puede ayudar al adolescente a obtener el apoyo que necesita para sobrevivir este momento difícil de su vida. También puede ayudar al adolescente a volverse más resistente a las dificultades de la vida al demostrar su atención y preocupación.