Una cantidad de cambios en su estilo de vida pueden ayudar a atacar síntomas específicos de la esclerodermia.
Consiga asesoría de su profesional de la salud acerca de cómo iniciar un programa de ejercicios adecuados para ayudarle a continuar con sus actividades diarias. Aprenda ejercicios faciales para reducir la rigidez del rostro y la apariencia de máscara. Incluya ejercicios que le ayuden a mantener el rango de movimiento de sus articulaciones. Pregúntele a su médico si una consulta con un terapeuta físico u ocupacional puede ayudarle a crear el programa adecuado para usted.
Algunas personas con esclerodermia se descubren a sí mismas deprimidas y ansiosas. Considere el buscar un grupo de apoyo en donde usted pueda conocer a otras personas que hayan aprendido a lidiar con los retos de la esclerodermia. Compartir sus luchas y triunfos, y aprender de los logros y problemas de otros puede ser muy útil.