La primera decisión que se debe tomar es si usted necesita o no de hospitalización. Su médico observará estos factores para tomar esta decisión:
- Qué tan gravemente enfermo está usted
- Si usted tiene alguna otra condición médica
- Su edad, y por lo tanto su riesgo general de desarrollar complicaciones (los muy jóvenes y las personas de edad muy avanzada tienen mayor riesgo)
- Si usted está tomando medicamentos que debiliten su sistema inmune
- Si el oxígeno en su sangre esté peligrosamente bajo
- Si el tipo de organismos que están infectándolo puede tratarse mejor con medicamentos intravenosos, en vez de hacerlo con medicinas administradas por vía oral
Terapia de Oxígeno
Si el oxímetro de pulso o las pruebas de gasometría arterial revelan que usted tiene un bajo nivel de oxígeno en la sangre o bien otras anormalidades de gases en su sangre, entonces usted quizás necesite oxígeno complementario. El oxígeno se le puede administrar a través de pequeños tubos que soplan el oxígeno dentro de su fosas nasales (cánula nasal) o a través de una mascarilla de oxígeno.
Si usted está severamente enfermo y no puede obtener más oxígeno por sí solo, su médico puede decidir que usted necesita ser puesto en un ventilador mecánico hasta que sus pulmones tengan la oportunidad de sanar.
El drenaje postural, la percusión pectoral y los ejercicios de respiración profunda pueden ayudar a mejorar la oxigenación al despejar las secreciones provenientes del tracto respiratorio superior y prevenir el colapso pulmonar, especialmente en los pacientes postoperatorios o debilitados.
Último revisado octubre 2012 por Brian Randall, MD
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